La fe y la devoción mariana han vuelto a convergir en el corazón de México, donde la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe, conocida afectuosamente como la Morenita del Tepeyac, recibió a una multitud de peregrinos. Encabezados por Monseñor José Gomez, Arzobispo de Los Ángeles, más de 300 fieles de su arquidiócesis, junto a otros procedentes de Nueva York, arribaron a la majestuosa Basílica Guadalupana en Ciudad de México. El propósito central de esta significativa jornada fue la entrega de 45.000 intenciones de oración, un conmovedor testimonio de la fe colectiva de la comunidad angelina.
En una emotiva ceremonia eucarística, concelebrada por obispos auxiliares y una quincena de sacerdotes locales, el Arzobispo Gomez, de origen mexicano y líder de la arquidiócesis más numerosa de Estados Unidos, compartió su profunda alegría. “Es un privilegio estar aquí, en este lugar sagrado. Sé que comparto con ustedes este sentimiento de alegría al venerar la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Guadalupe”, afirmó el prelado. Frente a la sagrada tilma, donde la imagen de la Virgen se plasmó, Mons. Gomez recordó las tiernas palabras de María a San Juan Diego: “¿Acaso no soy tu madre?”. Esta interrogante resuena como un pilar en la devoción guadalupana, reafirmando la protección maternal de la Virgen.
El sermón del Arzobispo profundizó en el significado de la presencia de María en el Tepeyac, enfatizando su papel como portadora de Cristo. “En el Tepeyac, María viene a traernos a Jesús. Allí está, en el vientre de su Madre. El corazón de Jesucristo —nuestro Señor y Redentor— late bajo el de ella. El mismo corazón que latía en el Niño Jesús en Belén; el mismo corazón que fue traspasado en la cruz del Calvario”, afirmó. Esta poderosa imagen resalta la continuidad de la encarnación, pasión y redención, conectadas a través del inmaculado corazón de María, y dirige la advocación guadalupana hacia su Hijo, Jesucristo, centro de la fe.
El Arzobispo de Los Ángeles extendió una invitación a los congregados a seguir el ejemplo de Jesús y María en la difusión del amor divino. “Jesús nos llama a seguirle, a caminar con él y a difundir su amor y alegría hasta los confines de la tierra. Nos llama a llevar su amor al mundo, tal como nuestra Santísima Madre lo llevó a Santa Isabel”, recalcó. Esta exhortación subraya la misión evangelizadora del creyente. “Cada uno de nosotros aquí presente hoy tiene ese mismo deber: llevar a Jesús a nuestros hogares, a nuestro trabajo, a nuestras conversaciones, a cada aspecto de nuestra vida cotidiana en sociedad”, enfatizó Monseñor Gomez, vinculando la espiritualidad personal con el compromiso social.
Las 45.000 intenciones de oración fueron diligentemente recopiladas en parroquias, escuelas y cementerios de la Arquidiócesis de Los Ángeles durante la peregrinación anual de la Virgen de Guadalupe y San Juan Diego. Este caudal de súplicas fue presentado ante la intercesión mariana. El Arzobispo animó a los asistentes a solicitar la protección de la Virgen: “Nuestra Señora de Guadalupe, ruega por nosotros. Sé nuestra madre y tráenos a Jesús, para que nosotros podamos llevarlo a los demás”, dijo, invocando a la patrona de América para que guíe a sus hijos en su camino de fe.
Además de la delegación angelina, 26 fieles de Nueva York se unieron a este viaje espiritual. El itinerario incluyó visitas a lugares históricos y religiosos como el Santuario de la Quinta Aparición de Guadalupe en Tulpetlac y la Iglesia de la Sagrada Familia en Ciudad de México, enriqueciendo su experiencia de fe. Tras la eucaristía, los peregrinos asistieron a una conferencia sobre Nuestra Señora de Guadalupe, impartida por Ernesto Vega, coordinador del Ministerio de Formación en la Fe para Adultos Hispanos de la Arquidiócesis de Los Ángeles, profundizando en su significado.
Esta peregrinación anual de 2026 adquiere un significado especial al coincidir con importantes efemérides guadalupanas. Se conmemora el 495 aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego en 1531, un evento que inició una profunda evangelización en América y forjó una de las devociones más arraigadas globalmente. Además, se celebra el medio siglo de la consagración de la actual Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Este moderno santuario, inaugurado en 1976 y erigido frente a la Antigua Basílica (finalizada en 1709), es capaz de albergar a decenas de miles de fieles, siendo uno de los centros de peregrinación más visitados a nivel mundial.
La peregrinación de la Arquidiócesis de Los Ángeles a la Basílica de Guadalupe trasciende lo meramente religioso; es una vibrante manifestación de la profunda conexión cultural y espiritual que une a la comunidad hispana en Estados Unidos y México. La figura de la Virgen de Guadalupe, faro de esperanza y unidad, trasciende fronteras. Este encuentro anual en el Tepeyac renueva la promesa de la intercesión mariana y refuerza el compromiso de los fieles con la misión de llevar el mensaje de Jesús al mundo, bajo el amparo de la Morenita, cuyo consuelo y guía persisten en la Iglesia universal.








