

Mons. Ángel Pérez, Obispo de Barbastro-Monzón, durante un momento de la procesión el Santuario de Torreciudad. Crédito: Santuario de Torreciudad.
Una decisión episcopal en medio de tensiones eclesiásticas
El máximo representante de la Diócesis de Barbastro-Monzón en España, Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, ha emitido una directriz oficial para que la imagen histórica de la Virgen de Torreciudad regrese de manera temporal a su emplazamiento original. Esta medida se ejecutará con motivo de la celebración de la 47ª romería de vírgenes de Ribagorda, fijada en el calendario para el próximo 5 de septiembre, un acontecimiento religioso que ya albergó este enclave en el año 2011.
De acuerdo con la información difundida mediante un comunicado oficial por el propio obispado, el prelado ha dispuesto que la talla de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad abandone el templo moderno para presidir los actos tradicionales. Desde la ermita histórica, la pieza sagrada participará en una procesión conjunta junto a las advocaciones procedentes de diversas localidades de las comarcas de la Ribagorza y Sobrarbe.
El contexto histórico y la disputa con el Opus Dei
El recorrido procesional culminará en el santuario contemporáneo, un complejo arquitectónico levantado décadas atrás por el impulso pastoral de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Sobre este moderno recinto religioso se mantiene abierto un prolongado conflicto institucional y jurídico entre la diócesis local y la prelatura, un desacuerdo que ha marcado la agenda eclesiástica de la región durante los últimos años.
La escalada de tensiones motivó que, en octubre de 2024, el Papa Francisco interviniera directamente en el asunto nombrando al decano del Tribunal de la Rota Romana, Mons. Alejandro Arellano Cedillo, como Comisario Pontificio Plenipotenciario para el Santuario de Torreciudad. Al ostentar la máxima autoridad en el lugar desde su nombramiento, diversos medios han intentado esclarecer si esta nueva orden de traslado ha sido debidamente consensuada con él, aunque la diócesis eludió ofrecer una respuesta inmediata.
Hacia un estatus internacional bajo la tutela papal
Desde la perspectiva diocesana, esta iniciativa busca reivindicar el valor patrimonial y espiritual del enclave primitivo, recordando que la imagen original recibió el fervor y la devoción de los fieles locales durante más de mil años. Asimismo, las autoridades eclesiásticas sostienen que este movimiento posee una profunda significación en el actual escenario de desencuentros intraeclesiales.
La diócesis ha reiterado ante la Santa Sede su firme propósito de alcanzar una solución definitiva y estable para el complejo religioso. Dicha propuesta contempla la renuncia a cualquier tipo de beneficio económico y aboga firmemente por el reconocimiento del lugar como un santuario internacional bajo dependencia directa de la Santa Sede. En este sentido, el obispado defiende por fidelidad histórica que la talla románica del siglo XI permanezca en su ermita originaria, mientras que en el templo moderno se podría ubicar una copia fiel.
Este episodio jurídico y pastoral halla sus antecedentes más directos en diciembre de 2022, fecha en la que el obispado exigió formalmente al Opus Dei la restitución de la talla a su ubicación histórica, además de la reversión de la hospedería y dependencias anexas. Tras meses de fricciones que estuvieron a punto de judicializarse, el prelado trasladó la resolución del conflicto a Roma, propiciando la llegada del comisario pontificio.
Precisamente, la agenda del comisario Mons. Arellano contempla su participación en la tradicional Jornada de las Familias en el santuario el próximo 12 de septiembre, apenas unos días después de que la venerada imagen emprenda su traslado reglamentario hacia la ermita primigenia.








