La vigesimoctava edición del Congreso Católicos y Vida Pública centrará su debate en la Hispanidad y su significado histórico como una civilización fundamentada en los valores religiosos que vincula a las naciones de habla hispana en ambos lados del Atlántico.
El evento, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas, se llevará a cabo en Madrid del 13 al 15 de noviembre bajo el lema América y España: la fe que nos une. Un viaje de ida y vuelta. Como parte central del encuentro, las agrupaciones convocantes presentarán un documento titulado Manifiesto por la Hispanidad.
El texto elaborado por los organizadores resalta el valor de las estructuras creadas durante el periodo virreinal, tales como ayuntamientos, centros de educación superior, parroquias y centros de salud, describiéndolas como un entramado institucional sin parangón en tratados internacionales posteriores. Ante este legado, el manifiesto apunta que la meta actual consiste en reconocer esta herencia y proyectarla hacia el porvenir.
Un legado fundamentado en la dignidad humana
El documento institucional incide en la figura de la reina Isabel de Castilla al afirmar que su labor dio inicio a un modelo civilizatorio que reconoció de inmediato el valor intrínseco de las personas.
A partir de aquella iniciativa surgieron normativas históricas como las Leyes de Indias, mediante las cuales la corona española estableció límites a su propio poder, así como las aportaciones teológicas y jurídicas de Francisco de Vitoria desde la Universidad de Salamanca, consideradas antecedentes clave del derecho internacional.
Los organizadores recuerdan que esta trayectoria histórica cimentó principios fundamentales como la centralidad de la persona, la herencia grecolatina, el ordenamiento jurídico como límite al poder político y las libertades ciudadanas.
Más de cinco siglos después del inicio de este proceso cultural, la comunidad hispanohablante agrupa en la actualidad a cerca de 600 millones de personas, consolidando una demografía singular dentro del panorama occidental.
Asimismo, los impulsores de la iniciativa señalan que la Hispanidad trasciende la esfera estrictamente gubernamental y requiere de una profunda convicción cultural y moral para su defensa y expansión en el contexto global contemporáneo.
Una perspectiva orientada hacia el porvenir
Lejos de interpretarse como una postura nostálgica, la reivindicación de esta civilización se plantea como una herramienta estratégica y moral para afrontar los retos del mundo actual.
El manifiesto concluye instando a la sociedad a valorar este patrimonio común como una ventaja competitiva de primer orden, asumiendo la responsabilidad de preservar y expandir el legado recibido de las generaciones anteriores.








