14 agosto, 2026

Adrián Lomello, director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso. Crédito: Diego López Marina/EWTN News.

El movimiento de viajeros por motivos de fe moviliza anualmente a cientos de millones de personas y genera un flujo financiero colosal a nivel global, con una incidencia particularmente fuerte en el continente americano. Pese a estas magnitudes, los expertos señalan que el potencial de este sector sigue desatendido por las instituciones.

Para Adrián Lomello, máximo representante para el continente americano de la Red Mundial de Turismo Religioso, esta circunstancia representa un escenario propicio que las autoridades eclesiásticas y gubernamentales no deben desaprovechar. Durante una conversación con ACI Prensa, el especialista recalcó que las peregrinaciones masivas responden a una tradición centenaria ajena a cualquier planificación estatal o comercial.

“Las peregrinaciones y las manifestaciones de fe constituyen un fenómeno que existe desde hace siglos” y que “va a seguir ocurriendo”, afirmó Lomello al enfatizar la naturaleza espontánea de estas prácticas devocionales.

Ante esta realidad inalterable, el desafío fundamental consiste en determinar de qué manera los sitios de acogida gestionan la llegada masiva de fieles sin desvirtuar su esencia espiritual ni descuidar la hospitalidad.

Peregrinos llegan al Santuario de la Virgen de Guadalupe. Crédito: Leonardo Em/Shutterstock.
Peregrinos llegan al Santuario de la Virgen de Guadalupe. Crédito: Leonardo Em/Shutterstock.

Un mercado global de proporciones masivas

Las estadísticas manejadas por la organización internacional indican que aproximadamente 400 millones de personas transitan cada año hacia distintos enclaves sagrados en todo el planeta. Esta cifra equivale al 20% del volumen turístico internacional total.

En el plano puramente financiero, el nicho específico de las peregrinaciones registra una derrama económica aproximada de 18.000 millones de dólares. Dentro de este engranaje, América Latina desempeña un rol protagónico al albergar cerca de 80 millones de peregrinos anuales, experimentando además una tasa de expansión sostenida que oscila entre el 6% y el 8% cada año.

“Este sector turístico debe ser visibilizado, entendido y debe tener estrategias para su desarrollo”, sostuvo Lomello, ilustrando su argumento con ejemplos de alta concentración de visitantes.

Entre los casos más destacados figura la Basílica de Guadalupe en territorio mexicano, la cual registra la afluencia de 22 millones de visitantes anuales, seguida de cerca por el Santuario Nacional de Aparecida en Brasil, que convoca a unos 12 millones de devotos.

Escultura de San Miguel Arcángel en el Cerro Tepeyac, con vista a la antigua y nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Crédito: Eduardo BR/Shutterstock.
Escultura de San Miguel Arcángel en el Cerro Tepeyac, con vista a la antigua y nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Crédito: Eduardo BR/Shutterstock.

Asimismo, existen dinámicas demográficas sorprendentes como la registrada en la localidad chilena de La Tirana, donde un poblado permanente de apenas 1.500 habitantes llega a hospedar temporalmente a más de 150.000 peregrinos procedentes de diversas naciones vecinas durante sus festividades patronales.

“Independientemente de cómo se organicen, esas personas seguirán llegando año tras año porque responden a una profunda motivación espiritual”, reiteró el experto.

Riqueza patrimonial frente a déficit organizativo

A juicio de Lomello, la región latinoamericana experimenta una paradoja evidente. Por un lado, dispone de más de 3.000 santuarios catalogados, innumerables itinerarios históricos de devoción y una arquitectura sacra levantada a lo largo de los siglos.

Sin embargo, esta vasta herencia carece habitualmente de los servicios básicos, la infraestructura de transporte, la difusión digital y las directrices públicas necesarias para optimizar la experiencia de los viajeros.

"Hoy es un sector invisible. No lo ven ni las iglesias. No lo ve el sector público ni lo ven las empresas", lamentó el representante de la red internacional.

Santuario Nacional de Aparecida, uno de los principales destinos de turismo religioso en Sudamérica
Santuario Nacional de Aparecida, uno de los principales destinos de turismo religioso en Sudamérica / Foto: Flickr Rafael 1984 (CC BY-NC 2.0)

Mientras las diócesis priorizan el sostenimiento de los templos y la atención pastoral, las administraciones gubernamentales enfocan sus presupuestos en otras prioridades y el sector privado busca rentabilidades comerciales inmediatas. Como consecuencia, el flujo masivo de creyentes transcurre sin una coordinación logística integral que ordene el entorno.

"Tenemos recursos extraordinarios, pero un recurso, por sí solo, no genera desarrollo. Es necesario transformarlo en un producto turístico", advirtió, aclarando que esto no implica comercializar la fe, sino garantizar condiciones dignas de movilidad, alimentación, alojamiento y seguridad para los visitantes.

Creación de productos integrales y derrama económica

Para consolidar un punto de interés devocional, Lomello enfatiza que la presencia de un templo o una basílica monumental resulta insuficiente si no se articula una oferta complementaria.

"El producto es una narrativa, una visibilización por redes sociales, señalética, infraestructura adecuada, baños, gastronomía, camino, transporte y comunicación", detalló el especialista sobre los elementos indispensables para prolongar la estancia del viajero.

Basílica de Nuestra Señora de Luján. Crédito: Diego López Marina/EWTN News.
Basílica de Nuestra Señora de Luján. Crédito: Diego López Marina/EWTN News.

Cuando los destinos logran integrar museos, ferias artesanales, oferta culinaria y actividades culturales, el beneficio financiero se distribuye de manera transversal entre la población local, abarcando desde hoteles y restaurantes hasta pequeños comerciantes, transportistas y artesanos.

"El peregrino llega, consume en el lugar, compra artesanías, pernocta, se queda un día más, va a un museo. Se derrama dinero en toda la comunidad", explicó, añadiendo que estos ingresos también contribuyen al mantenimiento y preservación de los inmuebles sagrados.

Asimismo, el directivo recordó que la dimensión económica marcha de la mano con el propósito espiritual, puesto que un entorno bien estructurado favorece el recogimiento, la oración y la vivencia sacramental de quienes participan en los recorridos.

"El impacto de un buen relato espiritual es una conversión. Que alguien, a través del turismo religioso, llegue y se impacte por el relato, por las imágenes y pida una confesión. Es una conversión", puntualizó.

Miles de personas acuden a adorar al Señor de los Milagros durante la procesión en el centro de Lima, Perú.
Miles de personas acuden a adorar al Señor de los Milagros durante la procesión en el centro de Lima, Perú. Crédito: DJSully/Shutterstock.

El modelo europeo como referente de planificación

Experiencias internacionales como el Camino de Santiago en España demuestran la viabilidad a largo plazo de estas iniciativas. Dicha ruta recibe anualmente cerca de 530.000 peregrinos y genera un impacto financiero calculado en 500 millones de euros gracias a décadas de gestión coordinada.

Frente a este modelo, la falta de planeación estratégica en Latinoamérica constituye un obstáculo significativo para el aprovechamiento de su patrimonio cultural y espiritual.

"La diferencia no está solo en el patrimonio. Está en la decisión política. Los destinos que ignoran su patrimonio espiritual no cometen un error cultural. Cometen un error estratégico de desarrollo económico ", aseveró Lomello.

Dos peregrinos suben por una colina en el Camino de Santiago. Crédito: Shutterstock.
Dos peregrinos suben por una colina en el Camino de Santiago. Crédito: Shutterstock.

Un llamado a la acción conjunta

Para revertir el panorama actual, las diócesis, las autoridades gubernamentales y las empresas privadas deben unificar criterios mediante la creación de observatorios especializados, la recolección de estadísticas precisas y la capacitación del personal involucrado en la atención a los viajeros.

Adrián Lomello, director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso.
Adrián Lomello, director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso. Crédito: Diego López Marina/EWTN News.

Apelando a las directrices de los pontífices sobre la necesidad de ampliar los horizontes, el especialista instó a los actores sociales a reconocer las ventajas de este nicho:

"Como decía el Papa en España: ‘Alcen la mirada’. Alcen la mirada. Vean el segmento del turismo religioso: una oportunidad de desarrollo", exhortó, reiterando que potenciar este sector beneficia a la totalidad de la sociedad sin contravenir los principios pastorales.

Top 10 de los destinos de turismo religioso más concurridos de América Latina

Los registros recopilados por la Red Mundial de Turismo Religioso sitúan a los siguientes enclaves como los principales polos de atracción devocional en la región:

  1. México — Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe: 20 millones.

  2. Brasil — Santuario de Nuestra Señora Aparecida: 12 millones.

  3. Argentina — Santuario de Nuestra Señora de Luján: 10 millones.

  4. Perú — Santuario del Señor de los Milagros: 5 millones.

  5. Colombia — Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá: 4 millones.

  6. Guatemala — Basílica de Nuestra Señora del Rosario: 3,5 millones.

  7. Ecuador — Santuario de Nuestra Señora de El Quinche: 2,5 millones.

  8. Venezuela — Basílica de Nuestra Señora de Coromoto: 2 millones.

  9. Chile — Santuario de la Virgen de Lo Vásquez: 1,5 millones.

  10. República Dominicana — Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia: 1,5 millones.

Nuevos