

Arzobispo de Aracaju (Brasil), Mons. Josafá Menezes da Silva. Crédito: Facebook/Arquidiócesis de Aracaju.
La Iglesia católica en Brasil ha dado un paso firme hacia la regulación tecnológica. La Arquidiócesis de Aracaju, encabezada por el arzobispo Mons. Josafá Menezes da Silva, ha promulgado un conjunto de normativas obligatorias para supervisar y limitar el uso de la inteligencia artificial en los canales oficiales de comunicación pastoral, abarcando tanto al clero como a los fieles.
Fundamentos doctrinales y magisteriales
Para la formulación de este cuerpo normativo, el prelado se ha respaldado en recientes documentos emitidos por el Vaticano. Entre las referencias principales destacan el mensaje para la 60° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y la encíclica Magnifica Humanitas, ambos firmados por el Papa León XIV, los cuales abordan la salvaguarda de la persona humana ante los avances tecnológicos.
Asimismo, se integraron las directrices del documento Antiqua et nova —una nota elaborada conjuntamente por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación con la aprobación del Papa Francisco—, además de reflexiones teológicas provenientes del Servicio de Comunicaciones Sociales de la Arquidiócesis de Nápoles.
“El punto de partida de toda la reflexión de la Iglesia sobre la inteligencia artificial es la defensa incondicional de la dignidad de la persona humana”, afirmó el arzobispo, recordando que la tecnología debe orientarse siempre hacia el auténtico bien de la sociedad sin vulnerar la identidad de los individuos.
Obligaciones de transparencia y revisión previa
El decreto eclesiástico establece estrictos controles para cualquier material visual o textual generado mediante sistemas automatizados. De acuerdo con las disposiciones, todo el arte producido con la ayuda de inteligencia artificial dentro de las estructuras diocesanas requerirá una revisión humana obligatoria previa a su difusión pública.
Igualmente, se exige que todo contenido generado o manipulado por inteligencia artificial sea debidamente etiquetado para distinguirlo de la autoría humana, previniendo así confusiones en la percepción de la realidad por parte de los fieles y la comunidad en general.
Restricciones severas para el clero
Las limitaciones adquieren un carácter más riguroso cuando se trata de la representación de figuras eclesiásticas. El prelado determinó que la inteligencia artificial generativa no debe utilizarse para reconstruir o simular la apariencia de un obispo, sacerdote o diácono cuando esto reemplace su fotografía real o genere escenarios ficticios sobre sus vivencias.
Bajo la misma premisa, se prohíbe terminantemente la clonación o simulación sintética de la voz de cualquier miembro del clero en discursos o mensajes que no hayan sido emitidos de manera original por ellos, protegiendo la veracidad de la palabra pastoral frente al riesgo de fraudes o tergiversaciones.
Usos autorizados como soporte técnico
A pesar de las prohibiciones relativas a la suplantación de identidad y rostros, la normativa diocesana contempla un margen operativo para la tecnología. El arzobispo especificó que la inteligencia artificial puede utilizarse como herramienta auxiliar en tareas puramente técnicas y de diseño.
Entre los nueve usos permitidos figuran la elaboración de fondos y texturas, la generación de elementos abstractos, la creación de ilustraciones básicas, la asistencia cromática y de composición, así como el apoyo inicial en la escritura y la conceptualización visual.
El documento concluye con una exhortación a los agentes pastorales a actuar con prudencia y apego a la verdad, buscando que la técnica permanezca al servicio de la evangelización y nunca desvirtúe el mensaje cristiano.








