Evangelio del domingo 6 de septiembre de 2026
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (Marcos 7, 31-37)
En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón hacia el mar de Galilea, atravesando la región de la Decápolis.
Le llevaron entonces a un sordo que apenas podía hablar, y le suplicaron que pusiera las manos sobre él. Jesús lo apartó de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con saliva le tocó la lengua.
Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «¡Effatá!», que significa: «¡Áúbrese!».
Al instante se le abrieron los oídos, se le desató la traba de la lengua y empezó a hablar correctamente.
Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, con más fuerza lo proclamaban ellos. Y todos estaban sumamente asombrados y decían: «¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
Palabra del Señor








