En el contexto de la conmemoración por el inicio de la gesta independentista, la jerarquía católica del país ha emitido un posicionamiento en el que contrasta los logros históricos con la compleja realidad social que atraviesa la nación. Mientras se recuerda el llamado efectuado por el sacerdote Miguel Hidalgo en septiembre de 1810, las autoridades eclesiásticas señalaron que el territorio nacional continúa enfrentando múltiples problemáticas estructurales.
Una mirada crítica sobre la realidad nacional
A través de un pronunciamiento oficial emitido recientemente, la Conferencia del Episcopado Mexicano reconoció los avances logrados a lo largo de los años en materia de derechos y participación ciudadana. Sin embargo, enfatizaron que “al mismo tiempo, siguen sangrando la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad que humilla y el desplazamiento forzado de comunidades enteras”.
Para la institución religiosa, conmemorar estas fechas patrias implica asumir una postura de responsabilidad frente a los desafíos pendientes. En este sentido, afirmaron que “celebrar la Independencia no es cerrar los ojos: es recordar de dónde venimos para tener el ánimo de seguir construyendo”, haciendo un llamado directo a las autoridades para garantizar la seguridad y la justicia.
Asimismo, la organización episcopal dirigió su mirada hacia los próximos comicios federales y locales programados para el 6 de junio de 2027, exhortando a que el debate político se mantenga a la altura de las demandas ciudadanas y exigiendo que los derechos fundamentales dejen de ser simples promesas gubernamentales.
Identidad histórica y el símbolo guadalupano
El episcopado recordó que el movimiento de emancipación, consolidado en septiembre de 1821 tras la entrada del Ejército Trigarante, estuvo profundamente vinculado a la fe y a los símbolos religiosos. De acuerdo con el mensaje, “la imagen de Santa María de Guadalupe se convirtió en la bandera de un pueblo que se descubría nación”, sirviendo como un elemento unificador entre los diversos sectores de la sociedad novohispana.
Los obispos recordaron que figuras históricas clave adoptaron devociones marianas debido al profundo arraigo cultural de esta advocación. Con miras a la celebración del quinto centenario de las apariciones marianas prevista para 2031, la Iglesia católica instó a la población a utilizar la fe como un motor para fomentar la reconciliación y la justicia social en todo el país.
Defensa de las libertades fundamentales
Abordando el concepto central de la soberanía nacional, el Episcopado Mexicano hizo hincapié en la imperiosa necesidad de “proteger y cuidar” la libertad de expresión y la libertad de culto. Sobre la primera, advirtieron que esta “exige medios plurales, periodistas protegidos y un debate público que no descalifique al que piensa distinto”.
En cuanto al derecho a la creencia, recordaron que este abarca mucho más que el ejercicio litúrgico dentro de los recintos sagrados. Esta reflexión adquiere especial relevancia al coincidir con la memoria centenaria del conflicto armado y social conocido como la Guerra Crísta, un episodio histórico que dejó profundas lecciones sobre las consecuencias de restringir los derechos de conciencia en la sociedad.
El compromiso social de la comunidad católica
Finalmente, los representantes de la Iglesia subrayaron su arraigo histórico dentro del territorio nacional, declarando de manera categórica que “la Iglesia no es huésped en México: es parte de su tejido desde antes de que hubiera Estado”.
Para respaldar esta afirmación, recordaron la labor constante que realizan diversas organizaciones y voluntarios a través de redes de ayuda humanitaria, centros educativos, albergues para migrantes y programas de asistencia a víctimas. El comunicado concluye reiterando la disposición de las comunidades de fe para ofrecer “comunidades abiertas, manos para servir, palabra para denunciar sin odio y capacidad de tender puentes donde otros levantan muros”, apostando de esta manera por la reconstrucción del tejido social en todo el país.








