El histórico huerto vaticano adopta prácticas totalmente ecológicas para abastecer a la comunidad religiosa
Un terreno cultivable situado dentro de los muros de la Ciudad del Vaticano, que durante siglos cumplió la función de abastecer de alimentos a la residencia papal, completó su transición hacia un modelo de gestión agrícola 100% orgánico. Este espacio verde se encuentra emplazado en los terrenos del Monasterio Mater Ecclesiae, el sitio donde residió el Papa Benedicto XVI durante su retiro y que actualmente alberga a una comunidad de monjas benedictinas de clausura procedentes de Argentina.
Conocido tradicionalmente como el huerto del Papa, este terreno forma parte de una tradición histórica vinculada a los Jardines Vaticanos. Stefano Giampaolo, experto forestal y responsable del Servicio de Jardines y Medio Ambiente del Vaticano, explicó que este espacio siempre ha sido una característica importante de los Jardines Vaticanos porque, de hecho, estos fueron creados originalmente con ese propósito: proporcionar alimento para el Palacio Apostólico.
Actualmente, este sector productivo se integra en una extensión verde que abarca aproximadamente la mitad del territorio soberano, sumando cerca de 57 acres de superficie total. La transformación hacia un sistema estrictamente ecológico comenzó hace varios años, impulsada en gran medida por la encíclica Laudato si’ publicada por el Papa Francisco en 2015.
Destino de la cosecha y compromiso solidario
Las religiosas benedictinas que habitan el monasterio tienen como encomienda principal interceder mediante la oración por el Sumo Pontífice. Para su sustento diario, consumen las frutas y hortalizas cosechadas en el huerto, además de aprovechar parte de los excedentes para elaborar conservas y mermeladas artesanales.
Asimismo, los excedentes de la producción agrícola son distribuidos de manera regular a un comedor social ubicado en el Vaticano, el cual se encuentra administrado por las Misioneras de la Caridad, la congregación religiosa fundada por Santa Teresa de Calcuta.
Retos técnicos de la agricultura sin químicos
Gestionar un terreno de cultivo prescindiendo por completo de sustancias sintéticas plantea desafíos operativos significativos. Gilberto Bianchi, jardinero encargado del área de hortalizas y árboles frutales desde 2008, detalló que el propósito principal consiste en respetar los ritmos de la naturaleza.
Claramente, gestionar un huerto completamente orgánico presenta desafíos, en parte porque los insectos son agresivos y utilizamos depredadores naturales en el suelo para controlarlos. No usamos fertilizantes químicos ni insecticidas, señaló el especialista, quien cuenta con más de tres décadas de trayectoria laboral en los espacios verdes pontificios.
Además del control biológico de plagas, la gestión del recurso hídrico y el mantenimiento del suelo constituyen prioridades técnicas. Para retener la humedad en un terreno de alto drenaje, los equipos de jardinería incorporan fibra de coco y operan mediante un sistema de riego por goteo optimizado que suministra agua directamente a la base de los cultivos, minimizando cualquier tipo de desperdicio.
La producción agrícola se adapta estrictamente a las estaciones del año. Mientras que los meses cálidos permiten recolectar tomates, berenjenas, calabacines, pepinos y pimientos, la temporada de otoño e invierno da paso al cultivo de espinacas, brócoli, lechugas y calabazas. Recientemente, a petición de las religiosas residentes, se han integrado plantas de kiwi y una variedad peruana de ají, complementando un espacio que también incluye un sector de cítricos con ejemplares centenarios.
Evolución histórica y perspectiva futura
Los orígenes de los espacios ajardinados del Vaticano se remontan al siglo XIII, cuando el Papa Nicolás III trasladó la sede papal y ordenó la habilitación de un prado, un huerto y un viridarium de estilo romano. Con el transcurso de los siglos, estas áreas se transformaron progresivamente hasta adoptar la configuración actual de jardín botánico diversificado.
Actualmente, un equipo conformado por aproximadamente 35 profesionales se encarga del mantenimiento de la flora y de la elaboración de arreglos florales destinados a las celebraciones papales. El objetivo a largo plazo de las autoridades ambientales del Vaticano es extender estas prácticas ecológicas a la totalidad de sus zonas verdes, consolidando un modelo de sostenibilidad integral en el territorio.








