Sancionan con la expulsión perpetua a sacerdote jesuita tras hallarlo culpable de abusos a menores


La orden religiosa de la Compañía de Jesús ha dictado la expulsión definitiva del estado clerical y de la propia institución para Francesc Josep Peris Boixeda, tras ser considerado penalmente responsable de perpetrar abusos sexuales contra menores, delitos cometidos de forma sistemática al menos desde la década de 1970.
De acuerdo con el comunicado emitido por la entidad religiosa fundada por San Ignacio de Loyola, un riguroso proceso penal canónico concluyó que el religioso es autor de varios delitos contra el sexto mandamiento del Decálogo perpetrados contra menores de edad. Como consecuencia directa de este veredicto, se le ha impuesto la pena más grave y de carácter permanente prevista por el Derecho Canónico para este tipo de delitos.
La orden detalló que la ejecución de esta medida punitiva, cuya jurisdicción recae originalmente en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, fue delegada formalmente en el Superior General de la congregación, el padre Arturo Sosa. Con esta resolución, Peris pierde de manera irrevocable todos los derechos, responsabilidades y funciones propias del estado clerical y queda excluido del ejercicio del ministerio sacerdotal.
De manera simultánea a la conclusión del procedimiento eclesiástico encomendado por la Santa Sede, el implicado ha sido desvinculado por completo de la Compañía de Jesús. Ambas resoluciones representan las máximas consecuencias canónicas previstas en los dos ámbitos afectados: su condición de sacerdote y su pertenencia a la Compañía de Jesús.
Reconocimiento institucional de errores pasados
Pese a la contundencia de las sanciones impuestas, la organización religiosa admitió públicamente que estas medidas disciplinarias no logran reparar el daño causado ni anulan la responsabilidad moral e institucional que la orden mantiene con los afectados por el exreligioso.
En la misma línea, la institución reconoce y condena los errores graves que cometió en el pasado en la manera de escuchar, proteger y responder a las víctimas ante los abusos, renovando de este modo su solicitud formal de disculpas hacia los perjudicados por las acciones del clérigo.
Condiciones de residencia y medidas de vigilancia
Dado que Francesc Peris cuenta actualmente con 84 años, la congregación ha determinado que permanezca albergado en una residencia interna de la orden. Esta decisión busca asegurar que se encuentre en un entorno institucional en el que esté sometido a seguimiento y supervisión constante, bajo un convenio especial que el propio sancionado ha aceptado.
La organización religiosa especificó que dicho acuerdo contempla normativas de conducta sumamente estrictas y prohibiciones explícitas, entre las que destacan no tener ningún tipo de contacto con menores o adultos en situación de vulnerabilidad, no salir o ausentarse de la casa sin permiso expreso, no ponerse en contacto con ninguna víctima, no recibir visitas sin permiso expreso, directrices que deberán ser cumplidas de forma escrupulosa.
Finalmente, los jesuitas recalcaron que esta modalidad de acogida habitacional no modifica ni atenúa en ningún caso las sanciones impuestas, obedeciendo estrictamente a un ejercicio de responsabilidad institucional para afrontar el deber de supervisar una situación delicada más allá del ámbito puramente punitivo.







