

El Papa León XIV saluda al prefecto del Dicasterio para el Clero, Cardenal coreano Lazzaro You Heung-Sik. | Crédito: Vatican Media.
Con motivo de la cercanía de la gran cita juvenil católica que tendrá lugar en la capital surcoreana, el máximo representante de la Iglesia católica ha puesto en valor la trayectoria espiritual de la nación asiática. Ante consagrados y fieles procedentes de aquel país, el pontífice resaltó la notable capacidad de resiliencia de su sociedad a lo largo de los siglos.
Durante un evento protocolario llevado a cabo en el recinto histórico del Palacio Apostólico, el Santo Padre recibió a sacerdotes, religiosas y religiosos de origen coreano radicados en territorio italiano. El motivo principal de la audiencia giró en torno a la preparación del próximo encuentro mundial de la juventud y la conmemoración de los 25 años desde la apertura del instituto eclesiástico nacional en Roma.
En su discurso, el Papa saludó brevemente en la lengua local para introducir una reflexión sobre el origen singular del catolicismo en ese territorio oriental. A diferencia de otras regiones, explicó que la evangelización germinó de manera orgánica a partir de una inquietud genuina por conocer la verdad trascendental, lo que derivó en la solicitud espontánea del sacramento bautismal y en la subsecuente conformación comunitaria.
Asimismo, enfatizó que el desarrollo eclesial estuvo marcado por la sangre de los testigos de la fe y por una resistencia inquebrantable frente a contextos sumamente adversos. Recordó que la población ha tenido que superar conflictos bélicos, marginación económica y fracturas territoriales, transformando las dificultades en una convicción cristiana firme capaz de sortear el dolor sin perder la perspectiva ni endurecer los sentimientos.
El valor del compromiso silencioso
"Conservar la memoria de los mártires significa permitir que su fe siga viva en nuestras decisiones, en el servicio, en el perdón y en la entrega de nosotros mismos", expresó el líder religioso antes de evocar la figura del beato Tomás Choe Yang-Eop, reconocido históricamente como el segundo sacerdote nativo y apodado incansablemente como el apóstol del esfuerzo constante debido a sus extensas travesías pastorales.
Profundizando en esta idea, distinguió entre el sacrificio cruento que ocurre de forma imprevista y aquel otro esfuerzo continuo y cotidiano. Afirmó que la época contemporánea demanda precisamente la presencia de individuos dispuestos a practicar el bien incluso cuando las circunstancias resultan desfavorables o exigentes.
Para sostener dicha actitud, recomendó cultivar una cercanía estrecha con la figura de Jesucristo a través de la liturgia eucarística, la lectura bíblica y los espacios de recogimiento espiritual. De igual manera, advirtió que este vínculo íntimo debe traducirse necesariamente en una convivencia armónica y fraterna, donde la pluralidad de opiniones se aproveche como un instrumento de colaboración sin caer en rivalidades estériles.
Ante el trasfondo de separación política que persiste en la península coreana, el obispo de Roma exhortó a los presentes a constituirse como constructores de concordia, insistiendo en que la concordia genuina se gesta primero en el interior de cada persona.
Impulso definitivo hacia el evento juvenil
Abordando los preparativos para la gran cita de los jóvenes prevista para 2027, el pontífice señaló la transformación histórica operada en la región, la cual pasó de ser un territorio receptor de misiones a convertirse en un exportador activo de evangelizadores gracias al esfuerzo generoso de las generaciones pasadas.
En este sentido, deseó que la muchedumbre de participantes logre conectar el legado histórico con los retos del porvenir. Pidió a los pastores escuchar atentamente a las nuevas generaciones para demostrarles que la adhesión a los valores evangélicos no restringe las aspiraciones personales, sino que les otorga un sentido mucho más amplio y trascendente.
"Preparad, pues, la JMJ con pasión —como ya hacéis—, guardando en el corazón estas palabras: ‘Tened ánimo: ¡yo he vencido al mundo!’. Vuestros mártires lo habían comprendido: su esperanza no dependía de circunstancias favorables, sino de la certeza de que Cristo ya había vencido", declaró el jerarca.
Finalmente, el Papa cerró su intervención exhortando a la comunidad a mantenerse firme en la convicción religiosa, constante en la generosidad y optimista ante el porvenir, recordando que ningún acto de bondad realizado por afecto sincero carece de valor ante la divinidad.








