14 octubre, 2026

Con fervor y una profunda atmósfera de agradecimiento, la Ciudad de México conmemoró este lunes 12 de octubre el quincuagésimo aniversario de la dedicación del templo actual de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, así como el histórico traslado de la venerada imagen al recinto moderno. La solemne jornada congregó a numerosos feligreses y autoridades eclesiásticas en las inmediaciones del cerro del Tepeyac.

El punto central de los festejos religiosos incluyó la apertura de la Puerta Santa, acto litúrgico con el cual se dio inicio formal a un Año Jubilar concedido por el Papa León XIV. La eucaristía principal estuvo presidida por el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, quien guio a la comunidad en la acción de gracias por las gracias derramadas durante cinco décadas.

La historia detrás de la casa moderna del Tepeyac

De acuerdo con los registros audiovisuales presentados al inicio de los actos conmemorativos, las obras de edificación del templo actual arrancaron en 1974, colocándose la piedra fundamental el 12 de diciembre de ese mismo año. El proyecto arquitectónico respondió a la imperiosa necesidad de albergar de manera adecuada a las crecientes oleadas de peregrinos que visitaban el santuario.

Antes de este acontecimiento, la sagrada imagen resguardada en la tilma de San Juan Diego permaneció durante 267 años en la antigua basílica, hoy consagrada como el Templo Expiatorio a Cristo Rey. Fue exactamente el 12 de octubre de 1976 cuando la efigie guadalupana ingresó en procesión solemne al nuevo edificio.

Las estadísticas oficiales del recinto estiman que el santuario mariano acoge anualmente a unos 22 millones de visitantes. De esta cifra total, aproximadamente 13 millones de personas se concentran durante los festejos tradicionales del 12 de diciembre, fecha en que se conmemora la manifestación de la Virgen ante el indio San Juan Diego.

Reflexión y mensaje central de la homilía episcopal

Durante la predicación central, el Cardenal Aguiar enfatizó el rol insustituible de la Virgen María en la espiritualidad de los católicos, recalcando que a través de su advocación se ha dado a conocer al verdadero Dios. El purpurado afirmó con seguridad ante los asistentes que la Madre de Dios permanece atenta a las necesidades humanas y “escucha nuestras plegarias”.

Asimismo, el máximo jerarca de la Iglesia católica en la capital mexicana puntualizó que los creyentes podrán cumplir cabalmente con su labor pastoral si colaboran estrechamente con el Espíritu Santo y la guadalupana. En su mensaje, invitó a la congregación a buscar el auxilio divino para romper ataduras y alcanzar “la auténtica libertad de los hijos de Dios”.

El arzobispo reflexionó sobre el significado histórico de la presencia mariana en territorio mexicano, vinculándola directamente con la herencia de fe de las generaciones pasadas y el mandato de difundir el mensaje de Jesucristo. “Hoy, al cumplir 50 años de este nuevo recinto, te agradecemos todos los bienes que a través de ti hemos recibido”, expresó durante su intervención.

Raíces cristianas y mensaje del Papa León XIV

La celebración incluyó la lectura de una misiva enviada por el Papa León XIV, quien se sumó espiritualmente al regocijo del pueblo mexicano y alentó a vivir la efeméride con una actitud de “gratitud y esperanza”.

En su mensaje oficial, el Sumo Pontífice subrayó que la identidad cristiana se encuentra profundamente ligada a la trayectoria histórica de México. Por ello, instó a los fieles a intensificar sus esfuerzos evangelizadores para llevar la luz de las Escrituras, el consuelo sacramental y la ayuda solidaria a quienes más lo necesitan.

Finalmente, el Obispo de Roma impartió su bendición apostólica a todos los peregrinos presentes, extendiéndola hacia sus familias y encomendándolos a la constante protección maternal de la Virgen de Guadalupe.

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