Un siglo de resistencia y memoria histórica
La jerarquía eclesiástica de México ha puesto en marcha una iniciativa académica para rescatar del olvido uno de los episodios más complejos del siglo pasado. Con motivo de la conmemoración de los 100 años del inicio de la resistencia cristera, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) organiza un encuentro académico enfocado en analizar con rigor este periodo. Monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la CEM, enfatizó la urgencia de estudiar este acontecimiento al señalar que: “Nos parece muy importante conocer bien esta historia, una historia que ha sido borrada de los libros de historia de México”.
Durante un encuentro con medios de comunicación celebrado el 11 de octubre, el también Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México aclaró que el propósito central de estas jornadas no es ensalzar la confrontación bélica, sino reconocer la profunda convicción religiosa de la ciudadanía en aquel entonces. En sus propias palabras, la intención es que “más que celebrar lo trágico de este evento, la violencia o la guerra, conmemoramos el testimonio de fe de muchísimos mexicanos”.
La defensa de los derechos fundamentales
El conflicto armado, que estalló en 1926, tuvo como antecedente directo las crecientes tensiones políticas heredadas desde la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, el detonante principal fue la promulgación y entrada en vigor de la conocida como “Ley Calles”, implementada el 31 de julio de aquel año, la cual impuso severas restricciones a las expresiones públicas de fe y a la labor institucional de las comunidades católicas.
Ante este panorama, el prelado recordó que los ciudadanos de la época enfrentaron un escenario donde las normativas gubernamentales vulneraban garantías esenciales. Los creyentes, añadió, adoptaron “una postura de defensa, de autodefensa de su fe, de autodefensa de su capacidad y libertad para expresar lo que creían”. Asimismo, el representante eclesiástico puntualizó que las tensiones no representaron un embate exclusivo contra la estructura sacerdotal, aclarando que “no fue un ataque contra el clero, fue un ataque contra la libertad religiosa de todo un pueblo”, recordando además que “los derechos universales no los otorga el Estado, los garantiza”.
Objetividad académica frente a las ideologías
El evento académico, denominado oficialmente A cien años del inicio de la resistencia cristera, se llevará a cabo del miércoles 14 al viernes 16 de octubre. Las actividades se desarrollarán en dos sedes principales: la Plaza Mariana de la Basílica de Guadalupe, al norte de la capital del país, y el auditorio de la Universidad Pontificia de México (UPM), situada en la zona sur.
Esta iniciativa es fruto de la colaboración conjunta entre la CEM, la propia UPM y la Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica, congregando a especialistas tanto nacionales como internacionales. Monseñor Pérez Villarreal insistió en que el congreso busca profundizar en la verdad histórica y subrayó que estas acciones “nos ayudan a ver la realidad con objetividad, no con ideologías”, con el fin último de propiciar la construcción de “un México más libre”.
Una perspectiva más allá de las armas
Por su parte, el padre Juan Carlos Casas García, quien encabeza el Departamento de Historia Eclesiástica de la UPM y de Historia y Arte de la CEM, profundizó en la naturaleza multidimensional del movimiento. El sacerdote recalcó que la respuesta católica “fue más allá de un levantamiento armado”, destacando que en una primera etapa se trató de “una resistencia pacífica de los católicos que se vieron vulnerados ante una legislación abiertamente vejatoria del derecho de la libertad religiosa y de la actividad de la Iglesia Católica en nuestro país”.
El objetivo fundamental de las jornadas académicas es “completar y ampliar el conocimiento que se tiene de esta página” de la memoria nacional, reconociendo que se trata de un capítulo cargado de matices. Los organizadores han remarcado la importancia de evitar posturas simplistas o maniqueas que dividan a los actores sociales entre buenos y villanos, apostando en su lugar por un análisis riguroso y una lucidez crítica.
Finalmente, el director de historia eclesiástica reconoció que, “aunque reconociendo que se trata de un periodo doloroso de nuestra historia, se trata también de un episodio histórico lleno de testimonios de fe y fidelidad que no podemos olvidar”. Las conferencias y mesas de debate podrán seguirse de manera presencial o mediante las transmisiones digitales dispuestas en los perfiles oficiales de la CEM y de la Universidad Pontificia de México.








