

El P. Juan Carlos Casas García (izq.) y Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal durante la conferencia de prensa sobre el coloquio "A cien años del inicio de la resistencia cristera", en la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el 12 de octubre de 2026. Crédito: Conferencia del Episcopado Mexicano.
La Iglesia católica busca rescatar un pasaje histórico marginado
La cúpula eclesiástica del país ha manifestado su firme intención de rescatar del olvido institucional uno de los episodios más complejos del siglo pasado. Durante un reciente encuentro con medios de comunicación celebrado el pasado 11 de octubre, las autoridades religiosas advirtieron que este acontecimiento ha sido sistemáticamente excluido de los textos educativos oficiales.
“Nos parece muy importante conocer bien esta historia, una historia que ha sido borrada de los libros de historia de México”, aseguró Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), al alentar la participación en el coloquio A cien años del inicio de la resistencia cristera, programado del miércoles 14 al viernes 16 de octubre.
El también Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México subrayó que, al cumplirse un siglo del estallido de este enfrentamiento, la intención principal no es ensalzar el enfrentamiento armado ni la violencia, sino poner de relieve la profunda convicción de miles de ciudadanos.
Un siglo de la defensa ciudadana ante las restricciones legales
Las tensiones políticas entre el Estado y las instituciones eclesiásticas, arraigadas desde finales del siglo XIX, alcanzaron un punto crítico en 1926. El detonante directo fue la promulgación de la normativa conocida popularmente como la “Ley Calles”, la cual entró en vigor el 31 de julio de aquel año e impuso drásticas limitaciones a los cultos públicos y a la práctica de la fe.
Frente a este panorama, el secretario general de la CEM enfatizó que “los mexicanos, principalmente los laicos, tomaron una postura de defensa, de autodefensa de su fe, de autodefensa de su capacidad y libertad para expresar lo que creían”. Asimismo, recordó que los creyentes de la época debieron hacer frente a un marco normativo que vulneraba de forma directa prerrogativas esenciales.
Los organizadores del evento académico —impulsado de manera conjunta por la CEM, la Universidad Pontificia de México (UPM) y la Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica— puntualizaron que el análisis se abordará desde una perspectiva rigurosa, convocando a especialistas nacionales e internacionales.
Objetividad académica frente a posturas ideológicas
Los representantes eclesiásticos insistieron en que el foro académico pretende examinar los hechos con rigor analítico, evitando polarizaciones o simplificaciones maniqueas que dividan a los actores históricos entre héroes absolutos y villanos.
“No tratamos de reivindicar algún tipo de violencia, más bien queremos ahondar en la verdad”, puntualizó el prelado, añadiendo que este tipo de iniciativas contribuyen a analizar el pasado con total imparcialidad para consolidar sociedades más plurales.
En la misma línea argumental, se enfatizó que las tensiones de aquella época trascendieron el ámbito estrictamente clerical. “No fue un ataque contra el clero, fue un ataque contra la libertad religiosa de todo un pueblo”, indicó el obispo, recordando además que “los derechos universales no los otorga el Estado, los garantiza”.
Resistencia pacífica y legado espiritual
Por su parte, el P. Juan Carlos Casas García, director del Departamento de Historia Eclesiástica de la UPM y de Historia y Arte de la CEM, profundizó en la naturaleza multidimensional del movimiento opositor a las medidas gubernamentales.
El sacerdote explicó que el fenómeno social comenzó mucho antes de la confrontación armada, manifestándose primeramente como “una resistencia pacífica de los católicos que se vieron vulnerados ante una legislación abiertamente vejatoria del derecho de la libertad religiosa y de la actividad de la Iglesia Católica en nuestro país”.
El objetivo central de las jornadas académicas, que combinarán actividades en la Plaza Mariana de la Basílica de Guadalupe y en el auditorio de la UPM en la capital mexicana, consiste en “completar y ampliar el conocimiento que se tiene de esta página” marcada por luces y sombras.
Finalmente, los organizadores recordaron que las ponencias y debates podrán seguirse tanto de forma presencial como a través de las plataformas digitales oficiales de la Conferencia del Episcopado Mexicano y de la Universidad Pontificia de México.








