13 octubre, 2026

El Papa León XIV llega al Hospital Gemelli de Roma para su operación el 13 de octubre de 2026 | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN

Tras la intervención quirúrgica en la que se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho al Papa León XIV, especialistas de renombre internacional han analizado los alcances médicos de este diagnóstico. El doctor Luis Ráez, destacado oncólogo y director médico en Estados Unidos, profundizó en qué consiste exactamente un adenocarcinoma pulmonar y cuáles serán los factores determinantes para el seguimiento clínico del Sumo Pontífice.

El doctor Ráez, de origen peruano y con una sólida trayectoria en el estudio y tratamiento del cáncer de pulmón, ejerce actualmente como director científico y líder del Programa de Oncología Torácica en el Memorial Cancer Institute, ubicado en Florida. Su voz se erige como una referencia autorizada para comprender la complejidad de este tipo de intervenciones oncológicas.

De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por el Vaticano, al líder de la Iglesia Católica se le extirpó “el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida. El examen histológico intraoperatorio ha confirmado el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, tal como se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias”.

Características del tumor y desarrollo de la cirugía

La intervención quirúrgica transcurrió según lo previsto por el equipo médico tratante. La Santa Sede detalló que “el Santo Padre permaneció en el quirófano durante aproximadamente 3 horas; la duración de la cirugía fue de aproximadamente 90 minutos. La cirugía fue un éxito y no hubo complicaciones”.

Al respecto, el especialista oncológico aclaró que el adenocarcinoma constituye “el tumor más común en el pulmón” y advirtió que, por lo general, este tipo de afecciones oncológicas respiratorias exhiben un comportamiento más agresivo en comparación con los tumores de mama o próstata. No obstante, puntualizó que la gravedad clínica no debe medirse únicamente por la denominación de la patología, sino que “el pronóstico depende del estadio, o sea, del tamaño del tumor y cuán extendido está”.

Estadios tempranos y protocolos de tratamiento

Durante el rezo dominical del Ángelus, el propio Papa León XIV había adelantado que el nódulo había sido detectado “en una fase muy temprana” y de manera “bien localizada”. Para el doctor Ráez, el hecho de que se haya procedido directamente a una intervención quirúrgica respalda la hipótesis de que la enfermedad no se encuentra en una etapa avanzada.

Bajo esa premisa, el experto indicó que “suponemos que es así porque lo han sometido a una cirugía. Si estuviera metastático, por ejemplo, estadio tres o estadio cuatro, que son avanzados, lo más probable es que no lo hubieran operado. Una operación suele suponer el estadio uno o el estadio dos”.

Asimismo, el oncólogo explicó que el tamaño de la lesión marcará la pauta sobre si la intervención quirúrgica resulta suficiente o si será necesario incorporar terapias adicionales. “Si el tumor tiene más de cuatro centímetros, la cirugía no va a ser suficiente y será necesaria la quimioterapia. Si el tumor tiene menos de cuatro centímetros, la cirugía es suficiente y ya no se hace nada más. Se pasa a una fase de observación con controles cada seis meses”, detalló.

Perspectivas de recuperación y pronóstico

En relación con las expectativas de sanación, el especialista subrayó que, bajo escenarios favorables y con lesiones de dimensiones reducidas, las probabilidades estadísticas resultan sumamente alentadoras. Concretamente, afirmó que “el chance de cura de un cáncer al pulmón en estadio inicial es de 80 a 90%; no es total porque el cáncer puede volver”.

En cuanto al estado físico general del Pontífice, quien cuenta con 71 años de edad, el pronóstico a corto plazo se mantiene optimista. El médico consideró que, al tratarse de una persona con un historial de buena salud, su evolución postoperatoria marchará favorablemente en cuestión de semanas.

Mientras que en centros hospitalarios norteamericanos este procedimiento suele requerir estancias de pocos días, se estimó que el equipo médico del Vaticano pudo haber planificado un periodo de internamiento ligeramente más prolongado por motivos estrictamente preventivos.

Finalmente, el especialista recordó que el proceso clínico no culmina con el alta hospitalaria. “Por los siguientes cinco años, hay que hacerle las tomografías de control cada seis meses, hasta estar seguro que el cáncer no ha vuelto y que se curó”, concluyó el doctor Ráez, enfatizando la necesidad de mantener una vigilancia rigurosa a largo plazo.

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