13 octubre, 2026
El Papa León XIV reza ante la imagen de la Virgen de Guadalupe en la Basílica de San Pedro el 12 de diciembre de 2025. Crédito: Captura de pantalla de EWTN.

La jerarquía católica mexicana manifiesta su cercanía espiritual

La Conferencia del Episcopado Mexicano ha expresado su solidaridad y apoyo incondicional hacia el Papa León XIV luego de que la Santa Sede diera a conocer los resultados médicos que confirmaron un cuadro de adenocarcinoma pulmonar. Ante esta situación, las autoridades eclesiásticas del país norteamericano manifestaron públicamente su cercanía, afecto filial y profunda comunión con el máximo representante de la Iglesia Católica.

La intervención quirúrgica a la que fue sometido el pontífice el pasado 13 de octubre requirió la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho, un procedimiento que ha generado atención y preocupación a nivel global entre los fieles católicos, quienes han comenzado a movilizarse mediante cadenas de oración.

Llamado a la oración y a la esperanza en las comunidades

Frente a este panorama de vulnerabilidad en la salud del líder vaticano, el episcopado hizo un llamado enérgico al Pueblo de Dios para mantener encendida la esperanza. Los obispos instaron a los creyentes a renovar su confianza en el creador, recordando que la fe actúa como un pilar fundamental durante los periodos de mayor fragilidad humana y prueba institucional.

Asimismo, extendieron una solicitud directa a las comunidades parroquiales, sacerdotes, familias, consagrados y fieles laicos para que continúen elevando sus súplicas pidiendo por una satisfactoria y pronta recuperación del Santo Padre.

Unidad eclesial en torno al pastor

Los prelados enfatizaron que las distintas expresiones de fe, tales como las celebraciones eucarísticas, el rezo cotidiano del Santo Rosario y la oración personal, deben constituir el reflejo fiel de una comunidad unida que acompaña espiritualmente a su pastor en los momentos más complejos de su pontificado.

Finalmente, la jerarquía católica mexicana decidió poner el bienestar físico y espiritual del sucesor de Pedro bajo la protección de la advocación mariana más representativa del país, encomendando la salud del Papa León XIV a la amorosa intercesión de Santa María de Guadalupe, invocándola como Madre de la Iglesia para que lo cubra con su manto, le otorgue fortaleza en este trance y le conceda tanto serenidad como consuelo.

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