Una reunión en el Despacho Oval a pocas semanas de las urnas
Una reciente visita realizada por ocho obispos y arzobispos católicos al mandatario estadounidense en la sede del gobierno federal ha provocado un debate nacional. El encuentro, que incluyó un momento de plegaria en el Despacho Oval, tuvo lugar a menos de dos semanas de los comicios legislativos de mitad de mandato programados para el 3 de noviembre, un contexto altamente polarizado donde la oposición demócrata busca arrebatar el control de la Cámara de Representantes.
La cercanía temporal de la visita con la jornada electoral desató críticas y suspicacias sobre un posible posicionamiento político del alto clero en un momento clave para el equilibrio de poder en el Congreso, donde el Senado continúa en una disputa muy ajustada según las encuestas más recientes.
La defensa de la Arquidiócesis de Denver y el fundamento doctrinal
Ante la polvareda levantada por las imágenes desde Washington, la Arquidiócesis de Denver emitió un comunicado oficial para aclarar el propósito de la visita, encabezada por el arzobispo James R. Golka. La institución religiosa recordó que interceder por las autoridades civiles constituye una práctica arraigada y centenaria dentro de la tradición católica.
“Orar por quienes ocupan cargos públicos es una práctica de larga tradición en la Iglesia Católica, con raíces en la exhortación de san Pablo a orar por todos los que ejercen autoridad (1 Tim 2, 1-2)”, detalló el texto eclesiástico, al tiempo que enfatizó de forma categórica que “esto no significa apoyar a ningún candidato ni a ningún partido político en particular”.
Asimismo, el comunicado extendió una invitación a los fieles para unirse en intenciones por el bienestar del país: “Invitamos a los fieles a rezar por nuestra nación y por sus líderes, confiando en la misericordia y la guía de Cristo”.
Desde el punto de vista doctrinal, la jerarquía católica respaldó el acto remitiéndose al Catecismo. El numeral 1900 recuerda que san Clemente Romano redactó la plegaria más antigua por los gobernantes para pedir que Dios les otorgue salud, concordia y estabilidad. Por su parte, el numeral 2240 subraya el mandato de san Pablo sobre ofrecer oraciones y acciones de gracias por los reyes y autoridades, buscando una convivencia pacífica y digna.
Distanciamiento de la conferencia episcopal y postura institucional
Por otro lado, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) se apresuró a marcar distancias frente al evento en la mansión presidencial, en un escenario ya marcado por fricciones previas con la administración debido a las políticas migratorias y las críticas expresadas por el presidente hacia el Papa León XIV.
“Esto no fue algo organizado por la USCCB. No tiene ninguna relación con la Conferencia”, aseveró Chieko Noguchi, portavoz del episcopado norteamericano.
Días antes, el 14 de octubre, el presidente de la USCCB, el arzobispo Paul Coakley, había instado públicamente a los ciudadanos a poner “la fe antes que la política”, recordando que la intervención de la Iglesia en los asuntos públicos no responde a agendas partidistas, sino al respeto inquebrantable por la dignidad humana.
La perspectiva de la Casa Blanca y las palabras del mandatario
Desde la perspectiva del Ejecutivo, la Oficina de Fe de la Casa Blanca enmarcó la cita dentro de los canales habituales de interlocución con comunidades religiosas. En la agenda oficial se abordaron asuntos de interés común como la libertad de cátedra y de culto, el acceso a opciones educativas para las familias, las visas para religiosos y la defensa de la vida.
En declaraciones concedidas al periodista Owen Jensen, de EWTN News, el presidente Donald Trump valoró de forma muy positiva el encuentro celebrado en su despacho.
“Por fin tuve en mi oficina un grupo agradable de personas: los representantes católicos, los obispos y otros. Fue una gran reunión. Bueno, rezaron. Rezaron, sobre todo. Realmente fue una reunión muy agradable. Son excelentes. Eran grandes personas”, afirmó el mandatario.
Por su parte, el arzobispo Golka expresó su agradecimiento divino por el país y pidió la intercesión del Espíritu Santo para blindar a la nación frente a cualquier influencia negativa, confiando en que el acercamiento sirva para impulsar debates constructivos sobre la santidad de la vida y el valor de cada ser humano desde su gestación hasta el final natural.








