Carpintero argentino construye los asientos que usará el papa León XIV en su visita a Córdoba
Una modesta carpintería ubicada en la provincia de Córdoba se convirtió en el epicentro de un acontecimiento histórico para la Iglesia local. Luis Astorga, un artesano con una trayectoria de más de cuatro décadas en el oficio, fue seleccionado para elaborar el mobiliario que utilizará el sumo pontífice durante su próxima estancia en territorio argentino.
El artífice de esta obra conmemorativa descubrió su vocación a la temprana edad de 14 años, momento en el que cruzó por primera vez el umbral de un taller maderero y quedó cautivado por el aroma característico del material. A lo largo de sus 59 años de vida y 43 años de experiencia profesional, nunca imaginó recibir un encargo de semejante magnitud.
“Nunca, ni en sueños, me imaginé hacer algo tan importante como esto. Mi sueño era hacer cosas lindas, que la gente quede conforme, buenos trabajos… Pero hacerle los sillones al Papa, ni en sueños”, admitió el ebanista al recordar el impacto inicial de la noticia.
Cómo surgió el encargo papal
La oportunidad llegó a través de la intermediación de un cliente habitual que mantiene lazos de amistad con el padre Juan Martínez, quien se desempeña como coordinador general de los preparativos para la llegada del jerarca católico a la provincia mediterránea.
Según relató el artesano, las autoridades eclesiásticas habían tanteado a diversos especialistas del sector previamente, sin obtener respuestas favorables. “Ya habían hablado con varios carpinteros, pero cuando les decían que eran los sillones para el Papa, no contestaban más, se habrán espantado, no sé”, expresó con desconcierto.
Sin embargo, ante la propuesta formal, la actitud del cordobés fue de absoluta determinación. Tras solicitar las especificaciones técnicas y los planos preliminares, evaluó la viabilidad del proyecto y confirmó su participación: “Mandame las fotos de lo que tenés que hacer y las medidas, y veo si lo puedo hacer”, indicó al sacerdote antes de poner manos a la obra.
Detalles técnicos y diseño de las piezas
El encargo consistió en la fabricación de dos sillones idénticos bajo una línea estética inspirada en el estilo Luis XV. Uno de los ejemplares será destinado a la catedral local para albergar un encuentro litúrgico, mientras que el segundo se instalará en las instalaciones de la Fábrica Argentina de Aviones (F.A.D.E.A.), predio donde el papa León XIV presidirá una masiva eucaristía el próximo 9 de noviembre.


Aunque las directrices exigían respetar estrictamente parámetros estructurales como las dimensiones del asiento, la profundidad y la inclinación del respaldo, el ebanista dispuso de autonomía creativa para definir los acabados finales de las estructuras.
Siguiendo las recomendaciones de sobriedad solicitadas por la organización, el creador descartó excesos ornamentales para priorizar la comodidad y la elegancia visual. Para ello, seleccionó madera de paraíso debido a sus cualidades tonales y a la belleza de sus vetas, complementándola con un tapizado de pana en tonalidad blanca nieve.
El proceso de construcción requirió aproximadamente tres semanas de labor continua en el taller, un periodo que se vio matizado por la masiva atención mediática generada alrededor de su figura, recibiendo a equipos de comunicación provenientes de distintos puntos del planeta, incluidos enviados especiales desde los Emiratos Árabes Unidos.
Un oficio vinculado a la espiritualidad
Para el artesano, quien comparte profesión con la figura bíblica de San José, este encargo trasciende el ámbito estrictamente laboral y adquiere una profunda dimensión mística y personal en su trayectoria.
“Para mí las casualidades no existen, por algo me eligieron a mí, y esto a mí me apasiona… por eso me siento elegido para este semejante proyecto y lo relaciono con eso, porque es lo más cerca de Dios que he estado en mi vida”, reflexionó emocionado junto a su hijo Facundo, quien colabora activamente en el taller.
A la espera de una confirmación oficial sobre una posible invitación para asistir a la celebración eucarística central, el carpintero cordobés mantiene viva la ilusión de poder saludar personalmente al pontífice y concretar el cierre de una experiencia que marcará un antes y un después en su historia personal y profesional.








