23 octubre, 2026

Un encuentro en el Despacho Oval

Un grupo significativo de jerarcas de la Iglesia Católica en Estados Unidos, encabezado por el arzobispo de Denver, monseñor James Golka, sostuvo una reunión oficial con el presidente Donald Trump en el Despacho Oval. El cónclave tuvo lugar el pasado 22 de octubre y congregó a más de media docena de prelados.

La organización del evento estuvo a cargo de la Oficina de Asuntos Religiosos de la Casa Blanca. Según declaraciones ofrecidas a EWTN News por Jenny Korn, directora de dicha dependencia, la cita se estructuró “como parte de nuestro diálogo continuo con líderes religiosos de todas las confesiones en todo el país”.

Durante las conversaciones institucionales, la funcionaria detalló que se abordaron múltiples temáticas de interés común para la administración gubernamental y las comunidades de fe. Entre los ejes centrales destacaron “la libertad religiosa, el papel de la Oficina de Asuntos Religiosos de la Casa Blanca, la libertad de elección escolar, los visados por motivos religiosos y las políticas relacionadas con la vida”.

Participantes y momentos de oración

La delegación eclesiástica estuvo compuesta por reconocidas figuras del episcopado norteamericano. Entre los asistentes figuraron el obispo Abdallah Elias Zaidan, de la Eparquía Maronita de Nuestra Señora del Líbano en Los Ángeles; el obispo Edward Burns, de Dallas; el obispo James Wall, de Gallup, Nuevo México; y el arzobispo emérito Joseph Naumann, de Kansas City, Kansas.

Asimismo, participaron el obispo William Joensen, de Des Moines, Iowa; el arzobispo Jeffrey Grob, de Milwaukee; y el obispo Michael Barber, S.J., de Oakland, California. Hacia el final del encuentro institucional, los obispos se congregaron junto al histórico escritorio “Resolute” para un momento de recogimiento espiritual.

El arzobispo Golka tomó la iniciativa de dirigir la plegaria, expresando su agradecimiento a Dios “por el don de nuestra hermosa nación, el don de nuestro gobierno y el don de la presidencia”, al tiempo que solicitó bendiciones para el mandatario. En su intervención, el prelado también dio gracias “por el don de tu Hijo, Jesús. Él está aquí con nosotros; nos redime, nos salva y nos brinda una inmensa misericordia y orientación”, e invocó al Espíritu Santo para que “envuelva a nuestro país y nos proteja frente a cualquier influencia del mal”.

Reacciones y aclaraciones institucionales

Tras la conclusión de la cita, Golka emitió un pronunciamiento oficial a través de los canales de la arquidiócesis, donde manifestó que “espera que este encuentro fomente un mayor diálogo sobre la santidad de la vida, la dignidad humana y otras cuestiones que preocupan a la Iglesia Católica”.

Por su parte, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) aclaró de manera formal que la institución no participó en la planificación de la actividad. Mediante declaraciones de su portavoz, Chieko Noguchi, se enfatizó: “Esto no fue algo organizado por la USCCB. No tiene ninguna relación con la Conferencia”.

Desde la perspectiva gubernamental, Korn insistió en desvincular el evento de motivaciones proselitistas, definiéndolo como “políticas públicas en acción, que culminaron con una oración significativa junto al presidente y por él”. A la reunión también acudió Paula White-Cain, quien se desempeña desde hace años como asesora espiritual del jefe de Estado.

Puntos de convergencia y divergencia

La relación entre la jerarquía católica estadounidense y la administración actual se caracteriza por una compleja agenda de acuerdos y desacuerdos. Ambas partes han encontrado posturas comunes en asuntos cruciales como la defensa de la libertad religiosa, el rechazo a la ideología de género y diversas medidas de carácter provida impulsadas por el mandatario.

No obstante, persisten diferencias profundas en otras materias. Entre los puntos de fricción figuran la falta de acciones gubernamentales para revocar las normativas de la administración anterior sobre el envío de fármacos abortivos por correo, el respaldo público de Trump a la fecundación in vitro (FIV) y la implementación de políticas orientadas a deportaciones masivas.

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