La comunidad educativa del madrileño Colegio Salesianos de Atocha conmemoró este viernes sus 125 años de trayectoria ininterrumpida formando a generaciones de niños y jóvenes. Esta institución académica, situada en la capital española, imparte desde el nivel de Educación Infantil hasta Bachillerato, además de contar con una amplia oferta de ciclos formativos profesionales.
Con motivo de esta efeméride tan significativa, el undécimo sucesor de Don Bosco, Don Fabio Attard, visitó las instalaciones para participar en los diversos actos conmemorativos. En el marco de esta celebración institucional, el máximo representante de la congregación mantuvo un encuentro cercano con estudiantes de todas las etapas formativas y reflexionó sobre la trayectoria del centro educativo.
Mirar al pasado para proyectar el futuro educativo
Durante una entrevista concedida a medios especializados, el alto cargo religioso subrayó que este aniversario es una oportunidad para leer el pasado, pero con una mirada hacia el futuro. Asimismo, destacó que cada presencia institucional de la orden posee la capacidad de revisitar la memoria con una lectura crítica e inteligente orientada a acompañar a los chicos hoy, que mañana serán ciudadanos honrados y personas que tienen valores.
En la misma línea, el religioso recalcó que los estudiantes formados bajo este carisma deben adquirir las herramientas necesarias para interpretar la realidad cotidiana a través de los valores del Evangelio, del amor, de la solidaridad, de la caridad, de la cercanía, de la acogida. Del mismo modo, puntualizó que el proyecto pedagógico fundacional encuentra la realidad y propicia que esta sea de verdad una oportunidad para los jóvenes.
La importancia de preguntar el nombre y reconocer la dignidad
Durante su recorrido por las aulas y patios del recinto escolar, el rector mayor hizo una pausa constante para interactuar con los alumnos, mostrando especial afecto por los más pequeños y destacando un gesto que considera fundamental en la identidad de la congregación. Según explicó, la primera norma al establecer contacto con los estudiantes consiste en interesarse por su identidad personal formulando la interrogante ¿cómo te llamas?, lo cual constituye una seña de identidad institucional.
Al respecto, profundizó en el sentido de esta práctica señalando que, cuando el fundador de la orden se acercaba a la juventud, no pensaba en lo que quería decir, sino en lo que debía descubrir, porque cada joven, cada chico, cada chica, es una historia sacra. Esta aproximación inicial no responde meramente a una cortesía social, sino al firme propósito de conocer y reconocer la sacralidad de la vida, promoviendo un vínculo donde la dimensión relacional sustenta el tradicional espíritu de familia.
Durante su estancia, el dignatario eclesiástico dirigió unas palabras al claustro de profesores de los niveles iniciales, a quienes recordó que su labor resulta especialmente compleja por sentar los cimientos formativos. Posteriormente, al dialogar con los alumnos de las etapas superiores, les instó a mantener una conducta ejemplar ante los menores mediante una actitud amable y humilde, sin apartarse nunca de las enseñanzas legadas por su fundador.
Tradiciones centenarias y una cápsula del tiempo
La agenda del alto representante incluyó la celebración del tradicional “buenos días” salesiano, un acto institucional que se llevó a cabo desde uno de los balcones principales con vistas al patio central, donde se congregó la totalidad de la comunidad escolar. Desde allí, rememoró cómo San Juan Bosco consagró su existencia a la enseñanza al comprobar que la educación se erige como una llave que abre la vida y el futuro.
Como broche de oro a los festejos de este 125 aniversario, la institución instaló en el patio una cápsula del tiempo concebida para preservar cartas, testimonios y objetos diversos aportados por los alumnos. Este recipiente hermético, provisto de una placa conmemorativa, permanecerá sellado durante 50 años hasta su apertura futura.
Finalmente, al ser consultado sobre las metas que guían su gestión al frente de la congregación, el rector mayor reiteró su compromiso con el modelo pedagógico original, enfatizando que la misión primordial se centra en la acogida, el acompañamiento, la formación y la preparación de los jóvenes, garantizando que cada estudiante pueda transitar su etapa de aprendizaje con absoluta dignidad y garantías de futuro.








