30 octubre, 2026

Un nuevo rumbo para la televisión y la radio del Estado

El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, sentenció de manera categórica que las corrientes vinculadas a la ideología woke quedarán completamente marginadas de la programación y los contenidos en los medios públicos nacionales. Esta directriz se enmarca dentro de la denominada “lucha abierta” que el mandatario prometió abanderar a mediados del presente mes contra estas tendencias culturales.

Las declaraciones oficiales se produjeron durante el acto de relanzamiento del sistema de medios públicos, el cual recuperó su histórica denominación de Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC). Dicha marca había identificado al organismo desde 2004 hasta abril pasado, momento en el cual la administración del entonces mandatario Gustavo Petro decidió modificarla temporalmente bajo el nombre de Inravisión.

Durante su intervención ante los asistentes, el jefe de Estado enfatizó que las plataformas de comunicación estatales no responden a intereses particulares. Al respecto, puntualizó que “la televisión pública no le pertenece al presidente de la República, ni a la ministra, ni a la gerente de esta entidad, ni a mi partido político. Es de los colombianos y eso lo vamos a defender”.

Prohibición de adoctrinamiento y defensa de la infancia

Profundizando en su postura, el mandatario advirtió sobre el uso de las pantallas estatales para influir en las nuevas generaciones. En este sentido, puntualizó que “la televisión pública tampoco puede utilizarse para adoctrinar, mucho menos cuando quienes están frente a la pantalla son niños y jóvenes. Por eso, en la patria milagro, los medios del Estado no estarán al servicio del wokismo ni de ninguna agenda que pretenda convertir en la realidad de los colombianos el pensamiento de un grupo determinado”.

Asimismo, el gobernante hizo hincapié en la protección de los menores frente a contenidos específicos, reiterando con firmeza que “no vamos a permitir que la ideología, que la ideología de género se inocule a nuestros jóvenes y a nuestros niños a través de la televisión pública”.

Una cruzada frontal contra el relativismo moral

La postura anunciada recientemente encuentra sus antecedentes a mediados de octubre, periodo en el cual el presidente De la Espriella arremetió públicamente contra el movimiento woke al señalar que fomenta el “relativismo moral” en las estructuras sociales. En aquella ocasión, argumentó que esta corriente desconoce las diferencias biológicas fundamentales entre hombres y mujeres, además de simplificar los procesos históricos al reducirlos exclusivamente a enfrentamientos entre opresores y oprimidos.

Igualmente, el mandatario calificó a este fenómeno como una corriente de carácter impositivo. Según su perspectiva, la ideología busca establecer sus postulados mediante agresiones verbales y físicas en ámbitos tan diversos como las aulas educativas, la modificación del lenguaje inclusivo y los distintos escenarios de la cultura contemporánea.

Por esta razón, la administración central ha confirmado que mantendrá una postura intransigente frente a estas expresiones. El presidente reafirmó que su gobierno asumirá “una lucha abierta y frontal contra el wokismo. No hay ambigüedad en esa materia y no voy a permitir que ningún funcionario la tenga”.

Finalmente, el jefe de Estado catalogó esta corriente ideológica como una de las amenazas más graves para la cohesión social del país. Con el propósito de justificar las medidas adoptadas, argumentó que “el wokismo es uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional y a la sociedad colombiana”, debido a su persistente intento por trasladar la ideología de género y las posturas identitarias hacia sectores tan sensibles como la educación, el ámbito cultural y múltiples dimensiones de la convivencia cotidiana.

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