Iglesia católica urge a blindar a la niñez mexicana frente al reclutamiento del narcotráfico
Frente a la creciente vulnerabilidad de la infancia en México, la jerarquía eclesiástica ha lanzado un llamado urgente dirigido tanto a las instituciones del Estado como a los núcleos familiares para redoblar las estrategias que eviten la inserción de menores de edad en las filas de la delincuencia organizada.
Mediante su publicación editorial oficial titulada Llegar antes que el crimen, difundida a través del semanario Desde la fe, la institución religiosa retomó las graves cifras expuestas en el análisis académico Reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por el crimen organizado, un documento elaborado por el Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana.
Cifras alarmantes de violencia y desapariciones
El reporte universitario expone un panorama crítico sobre la situación de seguridad que enfrenta este sector de la población. De acuerdo con los registros integrados en la investigación, durante el transcurso de 2024 murieron 1.338 menores de edad a consecuencia de diversos actos violentos y agresiones directas.
Asimismo, el documento gubernamental y académico señala una problemática persistente en materia de búsqueda de personas: 7.941 niños y adolescentes reportados como desaparecidos entre 2019 y 2024 continuaban sin ser localizados con corte al 5 de septiembre de 2025.
El uso de redes sociales y plataformas digitales
El estudio profundiza en los mecanismos modernos de captación utilizados por los grupos delictivos, los cuales suelen iniciar el contacto mediante “una invitación, una relación de confianza o una falsa oferta de empleo”. Los operadores criminales explotan la necesidad de “identidad, pertenencia y reconocimiento” en contextos donde las opciones de desarrollo son escasas.
Dentro de las modalidades digitales analizadas, el informe destaca el papel de las plataformas de video. Tras examinar 100 cuentas activas en una red social específica, la investigación detectó que el 54.3% estaba vinculado con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), mientras que el 47% tenía como función principal el reclutamiento y el 31% se dedicaba a difundir propaganda.
Ante este escenario, la Arquidiócesis subrayó que la protección efectiva debe construirse en la cotidianidad: “La prevención comienza cuando la protección se hace presente en la vida cotidiana”, otorgando a los jóvenes entornos donde puedan expresar sus inquietudes tanto en el hogar como en las aulas.
“Llegar antes que el crimen significa que un niño o adolescente encuentre la atención y seguridad que necesita”, puntualizó el editorial, advirtiendo sobre la urgencia de ofrecer alternativas institucionales para que las aspiraciones juveniles no sean cooptadas por estructuras criminales.
Cuatro líneas de acción para la sociedad
Para hacer frente a esta crisis, la publicación retomó cuatro ejes fundamentales propuestos por la institución académica con el fin de articular una respuesta ciudadana e institucional:
- Conocer y medir el fenómeno: Establecer registros confiables e investigaciones oficiales que detallen cómo operan las redes de contacto y cuáles son las zonas de mayor vulnerabilidad.
- Prevenir desde los entornos cercanos: Informar a las familias y comunidades sobre las tácticas de captación, fomentando espacios seguros para el deporte, el arte y la convivencia escolar.
- Actuar frente al reclutamiento digital: Exigir a las empresas tecnológicas mayor transparencia en la moderación de contenidos y una colaboración estrecha con las autoridades para la denuncia oportuna.
- Proteger y acompañar a las víctimas: Diseñar rutas seguras de salida para aquellos menores que ya hayan sido integrados en actividades ilícitas, garantizando su rehabilitación y la reconstrucción de sus proyectos de vida.








