2 noviembre, 2026

Monseñor Silvio Báez asegura que el mensaje de las bienaventuranzas es realizable en la actualidad

Durante una ceremonia religiosa celebrada en el sur de Estados Unidos, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, reflexionó sobre el sentido profundo de las bienaventuranzas y aseguró que estas no representan una utopía inalcanzable. El jerarca religioso, quien se encuentra en el exilio desde 2019 a raíz de sus constantes cuestionamientos hacia la administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo —gobierno señalado por impulsar una feroz persecución contra la Iglesia Católica desde el año 2018—, insistió en la vigencia de este mandato evangélico para transformar la sociedad actual.

Desde la parroquia Santa Agatha, ubicada en Miami, Florida, el prelado nicaragüense presidió la eucaristía enmarcada en la Solemnidad de Todos los Santos. En su mensaje ante los fieles congregados, enfatizó que el modelo de vida propuesto por Jesucristo constituye un proyecto social y espiritual que puede materializarse en el presente histórico de la humanidad, a pesar de las adversidades y los contextos adversos que enfrentan los creyentes en diversas regiones del mundo.

“El mundo de las bienaventuranzas es un mundo que no existe; pero no existe porque todavía no lo hemos construido”, precisó el obispo durante su homilía dominical. Asimismo, añadió: “Jesús no nos propone un sueño imposible. Es cierto que ese mundo solo se realizará plenamente en la vida eterna, pero podemos acercarnos lo más posible a este ideal y empezar a construirlo desde ahora, en la historia”.

Facebook post

Las bienaventuranzas como autorretrato y guía de felicidad

Profundizando en el significado de las enseñanzas evangélicas, el representante de la Iglesia nicaragüense sostuvo que este pasaje bíblico traza una ruta clara hacia la plenitud humana y espiritual. A su juicio, al pronunciar estas palabras, Jesucristo planteó una directriz exigente pero liberadora para quienes deciden abrazar sus valores en la cotidianidad.

“Al proclamar las bienaventuranzas, Jesús nos indica el camino de la felicidad y de la vida, y anima a quienes lo han elegido a perseverar en él. Jesús nos dice algo muy sencillo y muy audaz: si quieren ser felices de verdad, este es el camino. Las bienaventuranzas son el camino a seguir. En cada una, Jesús nos ofrece una selfie, un autorretrato suyo: quien las vive sigue al Maestro”, explicó el obispo.

Para ilustrar esta idea, el jerarca recordó la congruencia de la vida terrenal de Jesús, describiéndolo como el pobre que enriqueció a todos, el modelo de mansedumbre, aquel que consoló a los afligidos y mantuvo una incansable sed de justicia divina. Del mismo modo, recalcó que estas máximas no solo reflejan la identidad del fundador del cristianismo, sino también la trayectoria de aquellos creyentes que han alcanzado la santidad a lo largo de los siglos mediante la fidelidad a sus principios.

El testimonio de los santos cotidianos frente al dolor

Durante su intervención, el obispo nicaragüense —uno de los cuatro obispos de esa nacionalidad obligados a marchar al exilio— hizo hincapié en que el itinerario de la santidad no está exento de sufrimiento, persecución y lágrimas, pero aseguró que el dolor humano adquiere un sentido trascendente cuando se vive bajo la perspectiva de la fe.

“Los santos pasan por el dolor y el llanto, pero ninguna de sus lágrimas se pierde, pues encuentran en Dios su consuelo; rechazan la violencia y jamás reaccionan agrediendo a los demás; viven con hambre y sed de justicia, deseando y luchando por un mundo como Dios lo quiere, y reciben en su corazón la seguridad de no quedar defraudados”, expresó el prelado.

Frente a un panorama internacional marcado por conflictos, polarización y crisis institucionales, monseñor Báez calificó las bienaventuranzas como una alternativa civilizatoria basada en la transparencia, la bondad y la misericordia, desprovista de mentiras o coacciones autoritarias. Además, recordó que este ideal no es exclusivo de figuras históricas reconocidas oficialmente por la Iglesia, sino que se manifiesta en la cotidianidad de personas comunes y corrientes.

“No han sido vividas solo por los santos que están en los altares: también las viven hoy los santos de la puerta de al lado, de los que hablaba el Papa Francisco”, puntualizó, haciendo mención a la figura de las madres dedicadas a sus familias, los trabajadores honrados, los jóvenes que resisten a la corrupción y los ciudadanos que practican el perdón diario.

Para finalizar la Eucaristía, el pastor convocó a la comunidad a fortalecer su vida espiritual mediante la oración constante, pidiendo a Dios la gracia de la santidad y encomendándose al ejemplo de los antepasados en la fe para mantener firmemente la esperanza en medio de las dificultades sociales y políticas.

Nuevos