La Iglesia Católica en Argentina se prepara para una significativa conmemoración en julio y agosto de 2026, al cumplirse cincuenta años del martirio de los Beatos Mártires Riojanos. La Diócesis de La Rioja, en el noroeste argentino, será el epicentro de una serie de eventos religiosos y culturales que buscarán honrar la memoria y el legado de monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera, quienes entregaron sus vidas por fidelidad al Evangelio durante uno de los periodos más oscuros de la historia argentina.
Esta fecha, que cobra una especial relevancia en el calendario litúrgico y civil, rememora el sacrificio de figuras que se convirtieron en símbolos de la opción preferencial por los pobres y de la resistencia pacífica frente a la opresión. Bajo el liderazgo del Papa León XIV, la Iglesia universal sigue el camino de la santidad, y estos mártires riojanos son un claro ejemplo de la vocación a la santidad que el Concilio Vaticano II enseñó, manifestada en diversas vocaciones unidas por la entrega a Cristo y al prójimo.
La Diócesis de La Rioja ha organizado un calendario extenso de actividades que incluyen misas especiales, vigilias de oración, peregrinaciones a los sitios donde los mártires vivieron y fueron asesinados, y encuentros de reflexión teológica y pastoral. El objetivo principal es no solo recordar el martirio, sino también profundizar en el mensaje de amor, justicia y fe que encarnaron, inspirando a las nuevas generaciones a seguir su ejemplo de compromiso con el Evangelio y el pueblo de Dios.
En este contexto de profunda memoria y oración, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) ha extendido un mensaje de comunión y cercanía fraterna al obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, y a toda la comunidad diocesana. En su comunicación, firmada por el presidente de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, y su secretario general, monseñor Raúl Pizarro, destacaron la permanente luz que los Beatos Mártires Riojanos proyectan sobre el camino de la Iglesia en Argentina. “Hacemos memoria agradecida de quienes entregaron su vida por fidelidad al Evangelio y por amor a sus hermanos”, afirmaron los prelados, subrayando la actualidad de su testimonio.
Los obispos argentinos resaltaron la diversidad de las vocaciones de los mártires –un obispo, dos sacerdotes y un padre de familia– como un reflejo de la santidad a la que está llamado todo el Pueblo de Dios. En su mensaje, la CEA enfatizó que “la comunión entre pastores y laicos, vivida en la entrega y la misión, constituye un signo elocuente de una Iglesia sinodal que anuncia el Evangelio, camina junto a los más pobres y testimonia la esperanza”. De esta manera, vincularon el legado de los mártires con el camino sinodal que impulsa el Pontífice, invitando a la comunidad a pedir la intercesión de los Beatos Mártires Riojanos para fortalecer la fe y la fidelidad a Cristo.
**¿Quiénes fueron los Beatos Mártires Riojanos?**
El contexto del martirio de monseñor Angelelli y sus compañeros fue la última dictadura militar argentina (1976-1983), un periodo marcado por la represión sistemática, la persecución política y la violación masiva de los derechos humanos. Estos religiosos y el laico fueron perseguidos por su compromiso con los sectores más vulnerables de la sociedad y por su valiente denuncia de las injusticias, siguiendo la doctrina social de la Iglesia.
El 18 de julio de 1976, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville fueron secuestrados de la casa parroquial en Chamical. Tras ser sometidos a torturas, ambos fueron brutalmente fusilados, y sus cuerpos fueron encontrados al día siguiente. Días después, el 25 de julio, Wenceslao Pedernera, un comprometido laico y padre de familia, fue asesinado frente a su esposa y sus hijas en su hogar, también en Chamical. Pedernera era un colaborador cercano de monseñor Angelelli y su testimonio de fe y servicio a la comunidad lo convirtió en blanco de la dictadura.
La persecución alcanzó su punto más alto el 4 de agosto de 1976, cuando monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja y una voz profética en la Iglesia argentina, sufrió un “accidente” en la ruta 38, mientras regresaba de Chamical junto al padre Arturo Pinto. La investigación posterior y el testimonio de Pinto, quien sobrevivió al ataque, revelaron que no se trató de un accidente, sino de un atentado orquestado por las fuerzas represivas. Dos vehículos chocaron intencionadamente el coche de Angelelli, y su cuerpo fue hallado a unos 25 metros del vehículo, tendido boca arriba en forma de cruz sobre el asfalto, con un fuerte golpe en la nuca.
La causa por sus muertes permaneció oculta o minimizada durante años por la versión oficial de la dictadura, que las atribuyó a accidentes o enfrentamientos. Sin embargo, décadas después, la verdad emergió gracias a la perseverancia de familiares, sobrevivientes y organizaciones de derechos humanos. Fue el entonces Pontífice, Francisco, quien en 2019 reconoció oficialmente que sus muertes tuvieron el carácter de “martirio en odio de la fe”, es decir, que fueron asesinados por su fidelidad a Cristo y al Evangelio. Esta declaración allanó el camino para su beatificación, que tuvo lugar el 27 de abril de 2019 en La Rioja, ante una multitud de fieles y peregrinos.
El martirio de Angelelli, Murias, Longueville y Pedernera no solo marcó la historia de la Iglesia riojana y argentina, sino que también dejó una huella imborrable en la conciencia colectiva sobre el valor de la fe, la justicia y la dignidad humana. A medio siglo de su entrega, su memoria continúa siendo un faro de esperanza y un llamado a la construcción de una sociedad más justa y fraterna, valores que el Papa León sigue promoviendo incansablemente en su Pontificado.








