17 julio, 2026

En el panorama legislativo chileno, una propuesta de ley ha encendido el debate público y político en torno a la interrupción voluntaria del embarazo. Se trata del proyecto denominado “Escucha su corazón”, una iniciativa que busca incorporar en el protocolo de aborto vigente la obligatoriedad de ofrecer a las mujeres la posibilidad de escuchar los latidos del corazón de su bebé antes de someterse al procedimiento. Esta propuesta ha recibido el respaldo explícito del Arzobispo de Santiago de Chile, Cardenal Fernando Chomali, cuyas declaraciones han resonado en diversos sectores de la sociedad.

Impulsado por parlamentarios de los partidos Republicano, Nacional Libertario y de Renovación Nacional, el proyecto de ley apunta a modificar el Código Sanitario chileno. Su objetivo principal es asegurar que, previo a la realización de un aborto bajo las tres causales permitidas en el país, se brinde a la paciente una instancia para escuchar el latido cardíaco del feto, siempre y cuando este sea detectable. Los promotores de la iniciativa argumentan que esta medida es crucial para garantizar que la mujer cuente con “información completa y comprensible sobre la naturaleza del acto que autoriza”, fortaleciendo así la calidad del consentimiento informado.

El Cardenal Fernando Chomali, figura prominente de la Iglesia Católica en Chile, manifestó su apoyo a la propuesta a través de sus redes sociales. En su cuenta de X, el prelado chileno compartió su reflexión: “Escuchar el latido del corazón de un hijo en el vientre debe ser uno de los momentos más conmovedores de la vida de una madre”. Asimismo, el arzobispo extendió un llamado a la sociedad y al Estado, expresando su deseo de que “toda mujer que enfrenta un embarazo difícil pueda contar también con alguien que la acompañe, la escuche y la sostenga”. Concluyó su mensaje con una firme declaración en defensa de la vida: “Toda vida siempre merece ser acogida. ¡El amor es más fuerte!”. La postura del Cardenal Chomali subraya la histórica visión de la Iglesia sobre la santidad de la vida desde la concepción, aportando un peso moral y religioso significativo al debate.

El proyecto “Escucha su corazón” no solo propone informar sobre la posibilidad de escuchar el latido fetal, sino que también introduce una disposición polémica: en caso de que la paciente rechace esta instancia, el personal de salud tratante podría abstenerse de llevar adelante el procedimiento de aborto. Esta cláusula ha generado particular preocupación entre sus detractores, quienes la interpretan como una barrera adicional y una objeción de conciencia ampliada que podría obstaculizar el acceso efectivo a la interrupción del embarazo legal.

La iniciativa legislativa ha encontrado una fuerte resistencia en diversos frentes, incluyendo organizaciones feministas, grupos pro-derechos reproductivos y algunos sectores políticos. Los críticos señalan que la propuesta, surgida de partidos con un historial de oposición al aborto, busca en realidad influir en la voluntad de las mujeres, manipular su decisión y entorpecer la aplicación adecuada del protocolo vigente. Argumentan que la finalidad de la ley no es informar, sino disuadir y generar culpa, comprometiendo así la autonomía de la paciente y el derecho a un acceso oportuno y seguro al procedimiento médico legal.

Chile legalizó el aborto en 2017 bajo tres causales específicas: riesgo para la vida de la madre, inviabilidad fetal de carácter letal y violación. Desde la implementación de esta normativa, el acceso a la interrupción del embarazo ha sido un tema de constante escrutinio y adaptación. Según cifras expuestas por la ex ministra de Salud, Ximena Aguilera, el año pasado se reveló que entre 2018 y 2025, un total de 6.249 mujeres acudieron a centros de salud amparadas en alguna de las tres causales. De estas, un 85% decidió finalmente practicarse el aborto, mientras que el 15% restante optó por continuar con el embarazo. Estas estadísticas ofrecen un contexto fundamental para entender la magnitud del servicio y el impacto potencial de cualquier modificación legislativa.

Cabe destacar que la propuesta chilena no es una idea aislada, sino que toma como referencia legislaciones existentes en al menos cinco estados de los Estados Unidos. En Kentucky, Texas, Arizona, Georgia y Mississippi, se han implementado leyes similares que establecen la obligatoriedad de ofrecer la escucha del latido fetal antes de un aborto, a menudo con la intención declarada de asegurar un consentimiento plenamente informado.

El proyecto “Escucha su corazón” representa un nuevo capítulo en el ya complejo debate sobre la salud reproductiva en Chile. Mientras sus defensores, como el Cardenal Chomali, lo ven como un paso hacia una mayor protección de la vida y un apoyo a la mujer en situaciones de vulnerabilidad, sus detractores lo denuncian como un intento de retroceder en los derechos alcanzados y de imponer una visión ideológica sobre la autonomía personal. El futuro de esta iniciativa en el Congreso chileno determinará no solo la modificación de un protocolo médico, sino también el alcance de los derechos reproductivos en el país.

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