Al cumplirse este viernes 8 de mayo el primer aniversario de la elección del Papa León XIV al trono de Pedro, el padre Jasson Sempertegui, quien fuera su secretario personal en Chiclayo, Perú, ofrece un testimonio íntimo sobre la personalidad y el estilo de liderazgo del Pontífice. Sus palabras arrojan luz sobre la trayectoria del Santo Padre, desde su época como obispo diocesano hasta su actual ministerio universal, subrayando una notable coherencia en su carácter y visión.
El padre Sempertegui, quien fue ordenado sacerdote por el propio León en 2015, guarda una relación de profunda cercanía con el actual sucesor de Pedro. “A los cuatro meses de ordenado sacerdote, me pidió que fuera su secretario personal”, rememora el presbítero peruano en una entrevista exclusiva. Durante cuatro años, el padre Sempertegui compartió el día a día en el obispado de Chiclayo con el entonces obispo, un periodo que, según sus propias palabras, forjó una amistad duradera. “Y allí pues, viviendo con él, compartiendo esa actividad de cada día en el Obispado, se forjó una amistad que, por gracia de Dios, se ha mantenido hasta ahora”, añade, destacando el vínculo humano que precede y acompaña al papado de León.
Para quienes lo conocen bien, el primer año del pontificado de León XIV se caracteriza por una notable continuidad de su esencia personal. El padre Sempertegui, testigo de su labor en la diócesis de Chiclayo entre 2015 y 2023, subraya que el Papa está asumiendo su misión petrina “sin cambiar su personalidad”. Esta observación es crucial, ya que sugiere que el peso del cargo no ha alterado la identidad del hombre detrás del solideo. “Él le dice sí al Señor, tal como es, con todas sus cualidades, con todas sus virtudes”, explica el exsecretario, enfatizando la autenticidad con la que el Pontífice afronta su vocación más alta. El Papa León, de acuerdo con Sempertegui, aborda su ministerio confiando plenamente en la gracia divina y permaneciendo fiel a sí mismo, conservando su “capacidad de diálogo, esa capacidad de serenidad, de paz que lleva, la alegría, el sentido del humor, la pausa para tomar decisiones”. Estas cualidades, presentes en su episcopado, ahora se proyectan sobre el escenario global de la Iglesia.
Entre los desafíos inherentes al primer año de su pontificado, el sacerdote peruano destaca la comprensión profunda de León XIV sobre la importancia de la unidad eclesial y su consciente decisión de “asumir el legado del Papa Francisco”. Esta continuidad no es una mera formalidad, sino un compromiso activo con los pilares fundamentales que Francisco promovió: “sobre todo esa apertura al diálogo, esa apertura a la fraternidad, la escucha”. El Papa León XIV busca guiar a la Iglesia en una clara “continuidad con todo el magisterio de sus predecesores”, integrando las enseñanzas y directrices de aquellos que lo antecedieron. Este enfoque demuestra una visión de la Iglesia como un cuerpo cohesionado en el tiempo, donde cada pontífice construye sobre los cimientos de los anteriores.
Asimismo, el Santo Padre ha manifestado, desde los primeros momentos de su pontificado, una profunda conciencia sobre la trascendencia del mensaje de paz para el mundo. “Él ha sido consciente, yo creo que por gracia de Dios y porque ha sabido escuchar la voz de Dios en su corazón, de la importancia del mensaje de paz para el mundo”, afirma el padre Sempertegui. Esta no es una postura dictada por las coyunturas geopolíticas actuales, sino una convicción arraigada en la fe. “Y no solamente lo repite por las circunstancias actuales, sino porque ese es el mensaje de Cristo”, concluye, vinculando la urgencia contemporánea de la paz con el núcleo perenne del cristianismo.
La espiritualidad agustiniana, una corriente teológica que el Papa León XIV conoce y valora, influye significativamente en su modo de liderar. El padre Sempertegui resalta la importancia de no “caminar solo” y de confiar en quienes colaboran con él en la ingente tarea de pastorear a la Iglesia Católica globalmente. “El Papa sabe buscar colaboradores, sabe apoyarse en personas”, explica, revelando un estilo de gobierno participativo y de delegación. Una de las cualidades más destacadas, según su exsecretario, es la capacidad del Pontífice de “fiarse de las personas que trabajan a su lado. No suele cuestionar el trabajo de sus colaboradores”. Esta confianza profunda fomenta un ambiente de lealtad y eficacia dentro de la Curia.
En contraste con esta confianza, el Papa León XIV también demuestra una profunda sensibilidad ante la división. “Y personalmente sufre con la división”, revela el padre Sempertegui. Esta aflicción no es nueva; ya la experimentaba cuando era obispo en Chiclayo, enfrentando las tensiones y fracturas que inevitablemente surgen en las comunidades eclesiales. “También seguramente sufriría con gestos, acontecimientos de división que surgen en alguna iglesia local, en alguna comunidad”, añade, evidenciando una empatía genuina por las dificultades internas de la Iglesia.
Para finalizar, el padre Sempertegui enfatiza la dedicación inquebrantable del Papa León XIV. El Santo Padre trabaja “por la humanidad con todas sus fuerzas”, movido por una profunda “confianza plena en la gracia de Dios”, un rasgo característico de la espiritualidad agustiniana. Este primer año de pontificado, visto a través de los ojos de su exsecretario, revela un líder que combina una fuerte identidad personal con una profunda fe, una dedicación incansable y un compromiso inquebrantable con la unidad y la paz en la Iglesia y el mundo.








