20 septiembre, 2026

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dirigió un mensaje al país el 30 de agosto de 2026 en el que se refirió al fallo judicial sobre el acto religioso en la ceremonia de toma de posesión del 7 de agosto. | Crédito: YouTube de la Presidencia de la República de Colombia (captura de video).

El jefe de Estado colombiano, Abelardo de la Espriella, emitió un pronunciamiento oficial para disculparse con aquellos ciudadanos que hayan podido sentirse agraviados debido al componente litúrgico incorporado en su ceremonia de asunción al cargo, celebrada el pasado 7 de agosto. No obstante, el mandatario reafirmó públicamente sus convicciones religiosas y cerró su mensaje pidiendo la bendición divina para la nación.

Esta alocución, transmitida a la nación, respondió directamente a una orden judicial emitida el 26 de agosto por un juzgado de Bogotá. Dicha sentencia surgió a raíz de una acción de tutela interpuesta por el demandante Omar Alberto Franco Becerra, la cual determinó que durante el evento oficial se quebrantó el principio constitucional de neutralidad religiosa del Estado.

Implicaciones del fallo judicial para el Ejecutivo y el Legislativo

El dictamen no solo exigió disculpas públicas al primer mandatario, sino que también le impuso la obligación de comprometerse a evitar futuras acciones institucionales que reflejen preferencias hacia la Iglesia católica o cualquier otro credo específico.

Ante la opinión pública, el gobernante aclaró su postura institucional y personal:

"Aunque me identifico como creyente, soy católico, respeto la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizaré en el marco de mis funciones las libertades y los derechos de todos los colombianos sin ningún distingo, incluida la libertad de profesar cualquier religión, o de no profesar ninguna, así como la Constitución ampara mi derecho a profesar libremente la mía, y a hacerlo de manera pública y privada".

Asimismo, profundizó en sus expresiones de desagravio al señalar lo siguiente:

"Si el acto de alabanza del 7 de agosto pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado ofrezco excusas por ello. Le quiero decir al pueblo colombiano que su presidente hoy más que nunca está firme por la patria y que viva Cristo Rey. Que Dios bendiga a Colombia".

De acuerdo con las precisiones aportadas por la administración gubernamental, la sección de invocación espiritual formaba parte de la agenda protocolaria establecida originariamente por la mesa directiva del Congreso de la República. Como consecuencia de la misma decisión judicial, el presidente del órgano legislativo, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, también recibió la instrucción de retractarse por la vulneración de los preceptos laicos en las actuaciones del Poder Legislativo.

Antecedentes de devoción y expresiones de fe del mandatario

La ceremonia de investidura, llevada a cabo en la ciudad de Cali, contó con elementos litúrgicos diversos, entre los que destacaron la presencia de una representación de la Virgen de Fátima, cánticos devocionales y plegarias a cargo de líderes religiosos de distintas denominaciones, incluyendo un rabino, un pastor evangélico y un sacerdote católico.

Durante aquel acto inaugural, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Monseñor Francisco Javier Múnera, trasladó al gobernante las demandas sociales de concordia, paz y una convivencia integradora. Por su parte, el discurso inicial de De la Espriella concluyó con exaltaciones a su fe cristiana.

El vínculo del mandatario con las prácticas católicas ha sido constante desde antes de asumir sus funciones ejecutivas. Entre los hitos previos destacan sus visitas a diversos santuarios nacionales y la consagración oficial del país y su administración a la Virgen de Chiquinquirá efectuada a principios del mes de julio. Igualmente, días antes de asumir el poder, sostuvo un espacio de reflexión espiritual junto a su equipo de gobierno con el propósito declarado de mantener principios religiosos en la toma de decisiones estatales.

Ya en el ejercicio de su mandato, el jefe de Estado participó en actos solemnes de carácter religioso, como la coronación de la efigie de la Virgen de Fátima en la capital colombiana durante una jornada solidaria por los damnificados de un reciente movimiento telúrico, reafirmando su visión sobre el papel de la esperanza en momentos de crisis social.

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