5 noviembre, 2026

Arzobispo de Denver defiende su participación en una jornada de oración junto al presidente Trump

El máximo representante de la Iglesia católica en Denver, monseñor James Golka, ha roto su silencio para responder a las voces que cuestionaron su reciente visita a la Casa Blanca. El prelado defendió con firmeza su presencia en un encuentro de carácter espiritual celebrado en el Despacho Oval junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurando que su única motivación fue la evangelización y la intercesión por la nación.

Un encuentro espiritual que generó controversia política

La cita tuvo lugar el pasado 22 de octubre, momento en el cual un grupo selecto de obispos estadounidenses se reunió con el mandatario en la sede del gobierno federal. Durante dicho encuentro, el arzobispo —quien asumió el liderazgo pastoral de la Arquidiócesis de Denver en marzo tras su paso por Colorado Springs— fue el encargado de dirigir una plegaria comunitaria.

En el centro de la polémica estuvieron las acusaciones de diversos sectores que interpretaron la reunión como una estrategia de relaciones públicas de la administración para obtener rédito político. Ante estas críticas, el jerarca eclesiástico reconoció que era consciente de la repercusión que el evento podía acarrear.

“Sabía que algunas personas podrían molestarse y que esto podría ser utilizado con fines políticos”, admitió el prelado en declaraciones concedidas al medio diocesano Denver Catholic. Sin embargo, añadió: “Pero mientras rezaba sobre ello, pensé que esto es lo que hacemos los católicos. Rezamos por las personas. No importa si estamos de acuerdo o en desacuerdo en algo, siempre rezamos por nuestro país y por nuestros líderes”.

Testimonio de fe y rechazo a cualquier apoyo partidista

Durante la reunión en la residencia presidencial, el arzobispo aprovechó la ocasión para exponer ante el jefe de Estado los principios fundamentales de la doctrina católica. Recordó que la misión de la Iglesia incluye compartir el Evangelio en cualquier circunstancia y defender firmemente la dignidad de cada persona humana.

Asimismo, el líder católico rechazó de manera categórica que su asistencia o la difusión del vídeo oficial del rezo representaran un respaldo político hacia el mandatario o su administración. “Esa nunca fue mi intención”, puntualizó.

“Los obispos de Estados Unidos enseñan que la Iglesia no puede respaldar a ningún candidato ni partido”, recordó, al tiempo que enfatizó: “Yo me mantengo fiel a eso. Sin importar cómo votes, en última instancia perteneces a Jesús, que te ama infinitamente más de lo que puedes imaginar”.

Llamado a la concordia frente al enojo y la polarización

El arzobispo confesó haber recibido señalamientos incluso por parte de círculos cercanos, a quienes respondió de forma directa: “Estaba actuando como sacerdote católico”. A pesar de las tensiones, se mostró visiblemente afectado por el malestar que la situación provocó en ciertos fieles y exhortó a la comunidad cristiana a profundizar más allá de las apariencias.

En este sentido, instó a los creyentes a “mirar más allá de los titulares, que a menudo están diseñados para provocar, hacia la verdad completa”.

Para respaldar la postura institucional, la Arquidiócesis de Denver recordó a través de un comunicado que elevar plegarias por las autoridades gubernamentales constituye una antigua práctica católica cuyas raíces se remontan directamente a los tiempos de la era apostólica.

Para concluir, el prelado ratificó su compromiso con el ministerio de la oración institucional: “Seguiré rezando por nuestro presidente, nuestro gobernador y por todos los que desempeñan cargos públicos, independientemente de su partido o de su posición sobre temas divisivos”.

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