27 julio, 2026

El Arzobispo de Santiago y Primado de Chile, Cardenal Fernando Chomali, ha vuelto a posicionarse en el centro del debate nacional tras sus recientes declaraciones sobre el controvertido proyecto de ley “Escucha su corazón”. Esta iniciativa legislativa, que busca instaurar la obligatoriedad de ofrecer la escucha de los latidos del corazón del feto a las mujeres que solicitan un aborto bajo las tres causales aprobadas en el país, ha generado una intensa polarización en la sociedad chilena.

La propuesta, impulsada por parlamentarios de los partidos Republicano, Nacional Libertario y Renovación Nacional, argumenta la necesidad de que las pacientes cuenten con información “completa y comprensible sobre la naturaleza del acto que autorizan”. Sin embargo, el Cardenal Chomali ha optado por un enfoque que desvía la atención del texto legislativo para centrarse en un aspecto ético fundamental: el rol de los profesionales de la salud.

En un diálogo reciente con el programa “Desde la Redacción” del diario *La Tercera*, el purpurado lamentó profundamente que existan “médicos que se presten para realizar un aborto”. Esta declaración subraya una de sus principales preocupaciones, elevando el debate desde la esfera jurídica a la deontológica y moral. Aunque reconoció no conocer los detalles específicos del proyecto de ley “Escucha su corazón”, manifestó su pesar por la división y la “ira impresionante” que ha suscitado su aparición en la prensa.

El Cardenal también hizo pública su reflexión sobre un tuit anterior en el que expresaba que toda madre debería alegrarse de escuchar el latido del corazón de su hijo. “A mí me duele haber sido fuente de división en ese sentido”, admitió, mostrando una autocrítica sobre el impacto de sus palabras en la polarización del debate sobre el aborto en Chile.

Para el líder de la Iglesia chilena, el meollo de la discusión reside en la legalidad del aborto en sí mismo, una práctica de la que se declara en contra bajo cualquier circunstancia. “Yo pienso que esas tres causales no deberían existir”, afirmó, refiriéndose a las excepciones vigentes en la legislación chilena (riesgo vital de la madre, inviabilidad fetal y violación). En lugar de la interrupción del embarazo, el Cardenal Chomali abogó por un “volver a reconocer lo que significa el cuidado del otro”, especialmente en los casos de mujeres que enfrentan “un drama horroroso” como una violación o un diagnóstico de serios problemas en el feto.

En este sentido, hizo un llamado a la sociedad y a las instituciones para garantizar un acompañamiento integral a estas mujeres. “Cuando hay apoyo médico, psicológico, espiritual, económico, las mujeres se sienten más acompañadas y desisten de eso”, aseguró el Arzobispo de Santiago, enfatizando la importancia de crear una red de soporte que brinde alternativas al aborto.

Retomando su crítica a los profesionales de la salud, el Cardenal Chomali insistió en que “sería muy bueno que ese latido lo escuchara un médico que se comprometió a curar, a sanar, a preocuparse de la vida”, en lugar de mostrárselo a una mujer en una situación vulnerable. Recordó que el juramento hipocrático implica “hacer lo posible por curar, nunca dañar”, y en el contexto del aborto, señaló que “ahí objetivamente se está dañando a alguien, un ser humano”. Esta perspectiva invita a una profunda reflexión sobre la ética médica y los límites de la intervención profesional en la vida humana.

Con una visión de largo plazo, el Cardenal instó a revisar las normativas vigentes, afirmando que “siempre es momento de mirar todas las leyes, porque las leyes son perfectibles”. En un país democrático, argumentó, es fundamental que la legislación se adapte a principios éticos más elevados. “Si se mira en una perspectiva mayor, hay una vida humana que es eliminada”, sintetizó, posicionando el debate en el plano de la dignidad de la vida.

El líder eclesiástico se mostró firme en sus convicciones, incluso si eso significa enfrentar la adversidad. “Una persona me decía que con esta actitud mía, digamos, de estar en contra de las tres causales, me iba a echar a medio mundo encima, y me iba a quedar solo. Prefiero quedarme solo, pero no traicionar algo tan elemental como es la verdad, que hay un ser humano inocente, que merece todo el cuidado posible que se le pueda dar, y punto”, concluyó, evidenciando su inquebrantable compromiso con la defensa de la vida desde la concepción.

En declaraciones posteriores a Radio Duna, el purpurado se refirió al proyecto “Escucha su corazón” como “uno más dentro de todos los que hay”, señalando que su tratamiento corresponde al Poder Legislativo, quienes “van a tener que decidir si están de acuerdo o no”. Aunque considera que “siempre la mujer podría tener la posibilidad de escuchar los latidos del corazón”, aclaró que la obligatoriedad de esta medida “ya sería un tema a discutir”, sugiriendo que la imposición podría no ser el camino más adecuado.

Finalmente, el Cardenal Chomali hizo un llamado a abordar estos temas con “mucho tino, mucho tacto y mucho criterio”, evitando la confrontación. “Lo que no me parece justo es que se use un lenguaje que lo único que hace es polarizar cuando lo que importa es la verdad”, sentenció, subrayando la necesidad de un diálogo constructivo y respetuoso en una sociedad profundamente dividida por el debate sobre el aborto. Sus palabras resuenan en un contexto donde la ética médica, la legislación y los derechos de la mujer se entrelazan en un complejo entramado social.

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