El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, Nicaragua, ha compartido recientemente los pormenores de una significativa audiencia privada que sostuvo con el papa León XIV el pasado 29 de junio en la Ciudad del Vaticano. El encuentro, que el propio purpurado calificó de “privadísima”, ha generado especulaciones sobre la continuidad de su liderazgo en la arquidiócesis nicaragüense, tras haber presentado su renuncia canónica hace dos años.
Brenes relató los detalles de esta reunión especial durante la homilía de la Misa que presidió el domingo 5 de julio, con motivo de la fiesta de la Sangre de Cristo, una devoción de profunda arraigo en la cultura católica de Nicaragua. El cardenal destacó la naturaleza excepcional de la cita, que tuvo lugar fuera de los horarios habituales del Santo Padre. “Un gesto grande y hermoso que el Santo Padre León tuvo conmigo: recibirme en una audiencia no solo privada, diríamos privadísima, porque fue fuera de los horarios”, expresó Brenes ante los fieles congregados.
Según el relato del arzobispo, el papa León XIV lo convocó personalmente para la audiencia el lunes 29 de junio, coincidiendo con la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, a las 17:00 horas local. “Te espero en mi oficina”, fueron las palabras del Pontífice, tal como las compartió el cardenal. Esta invitación directa y el carácter íntimo de la reunión subrayan la particular atención del Sumo Pontífice hacia la figura de Brenes y la situación de la Iglesia en Nicaragua.
El cardenal nicaragüense describió al Papa León como una persona “sencilla” y un “hombre que escucha”. Esta caracterización resalta una cualidad apreciada en el liderazgo espiritual, indicando una cercanía y disposición al diálogo. “Yo hablaba y él me escuchaba. Después me respondía”, detalló Brenes, ofreciendo una ventana a la dinámica de la conversación. Uno de los primeros gestos del Papa León, según el purpurado, fue preguntar por su estado de salud. “Solo catarro, pero con una limonada y una pastilla y descansando un rato se acaba”, respondió Brenes. La réplica del Santo Padre, un conciso “Ah, pues seguí”, fue interpretada por el cardenal como un signo de gran afecto y, posiblemente, de respaldo a su labor pastoral. “¡Qué hermoso poder tener esa dicha!”, exclamó Brenes, visiblemente conmovido por el encuentro.
La relevancia de esta audiencia se acentúa al considerar la situación canónica del cardenal Brenes. En marzo de 2024, al cumplir 75 años, el arzobispo presentó su renuncia al entonces Pontífice, Francisco, de acuerdo con lo estipulado por el Código de Derecho Canónico. Este código establece que los obispos deben ofrecer su renuncia al Santo Padre al alcanzar dicha edad, aunque la aceptación de la misma no es automática y queda a discreción papal. Aunque el cardenal no ofreció detalles explícitos sobre el contenido de la conversación con el papa León, el tono y la naturaleza del encuentro, así como la frase “Ah, pues seguí”, han sido ampliamente interpretados en Nicaragua como una posible ratificación tácita de Brenes en su cargo como arzobispo de Managua. Esta interpretación sugiere que el papa León habría expresado su deseo de que el cardenal continúe al frente de la arquidiócesis, al menos por un tiempo más.
La permanencia de Brenes sería un factor de estabilidad para la Iglesia en Nicaragua, especialmente en un contexto sociopolítico complejo. Su trayectoria y experiencia lo consolidan como una figura clave para la feligresía y el clero local.
El cardenal, quien también participó en un consistorio de cardenales en Roma antes de la audiencia, expresó su profunda gratitud por la oportunidad de encontrarse con el Vicario de Cristo. “Doy gracias al Señor y es mi sentimiento que traigo hoy ante la Sangre de Cristo. Y gracias que, sin merecerlo de mi parte, me concedió estar con la persona más alta y de sentimientos hermosos que es el Papa”, manifestó Brenes, enfatizando la humildad y la alegría de haber sido recibido por el actual Sucesor de Pedro.
Durante su homilía, el arzobispo también destacó la resiliencia y la fe arraigada de los católicos nicaragüenses. “La fe y presencia profunda de nuestros fieles en Cristo el Señor”, afirmó, y prometió enviar al Papa León una fotografía de la procesión de la Sangre de Cristo de ese día, que congregó a “miles y miles de personas”. Este gesto, además de mostrar la vitalidad de la fe en su arquidiócesis, busca acercar la realidad de la Iglesia nicaragüense al Pontífice.
“Somos un pueblo católico y un pueblo que vive su fe. Nuestros templos, le he dicho al Papa, están llenos. Hay muchas confesiones, hay matrimonios, tenemos ordenaciones sacerdotales. El Señor sigue acompañando a esta Iglesia”, añadió Brenes, pintando un cuadro de una comunidad activa y fervorosa a pesar de los desafíos. Sus palabras buscan transmitir un mensaje de esperanza y fortaleza, reafirmando la presencia y el dinamismo de la Iglesia en Nicaragua ante el máximo representante de la fe católica. La audiencia y las posteriores declaraciones del cardenal Brenes subrayan la importancia del vínculo entre la Iglesia local y la Sede Apostólica, así como la continuidad de un liderazgo que ha sido fundamental para los católicos nicaragüenses.








