2 septiembre, 2026

Una multitudinaria muestra de fervor religioso se vivió en el centro de México, donde cientos de fieles se congregaron para consagrarse formalmente al Sagrado Corazón de Jesús. Este acto de profunda espiritualidad tuvo lugar el pasado 30 de agosto en las instalaciones de la Catedral de Tlalnepantla, en el Estado de México, coincidiendo temporalmente con la llegada a la cartelera nacional de una producción cinematográfica centrada en esta misma devoción.

Una Eucaristía para renovar la fe comunitaria

La solemne ceremonia litúrgica estuvo encabezada por Mons. José Antonio Fernández Hurtado, Arzobispo de Tlalnepantla. El jerarca católico fue el encargado de guiar la oración de consagración al concluir la Eucaristía, momento que aprovechó para exhortar a los asistentes a replicar este ejercicio piadoso “también en nuestra casa todos los días”.

Entre los asistentes se encontraba Daniela Benítez Hernández, una feligrés de 28 años, quien compartió que su motivación para acudir provino de “la inquietud de renovar” su compromiso espiritual y buscar un acercamiento más profundo “más a Jesús a través de una experiencia viva con la comunidad”. Para la joven, este tipo de compromisos religiosos no deben limitarse al espacio físico de un templo, sino trascender hacia “un estilo de vida diario”. En este sentido, asumió el reto personal de “vivir con más empatía y amor en casa, compartiendo los valores del Evangelio empezando por nuestra familia y llevándolos también a mi comunidad, a mi trabajo”.

El impacto espiritual del séptimo arte

La manifestación de fe en el recinto catedralicio se desarrolló exactamente tres días después del estreno en territorio mexicano del largometraje Sagrado Corazón: Su Reino no tendrá fin, proyectado en las salas comerciales desde el 27 de agosto.

La ceremonia contó con la presencia de Pablo José Barroso, productor del filme, quien aprovechó la ocasión para motivar a los católicos a profundizar en la figura de Jesucristo y comprender la esencia de esta corriente espiritual. Durante su intervención ante los feligreses, el realizador afirmó que el protagonista del mensaje “Él es el amor y su corazón nos lo vino a enseñar para que podamos reposar en él los que estemos cansados y agotados, porque su carga es ligera y su yugo es suave”.

Asimismo, el productor subrayó que el propósito central de la obra audiovisual es permitir que la audiencia pueda “conocer un poco más de Él a través de la película del Sagrado Corazón” y propiciar que los espectadores adopten esta devoción “no como una fórmula, sino un estilo de vida”. Del mismo modo, instó a los presentes a difundir el contenido de la cinta para incentivar a otros creyentes a redescubrir las tradicionales promesas asociadas a esta advocación.

Por su parte, la asistente Daniela Benítez coincidió en que la propuesta cinematográfica constituye una herramienta útil que “ayuda a generar un encuentro personal con Jesucristo”. Tras presenciar la función en la gran pantalla, la joven reconoció haber quedado “muy conmovida”, argumentando que “ver el documental en el cine te toca el corazón y te hace reflexionar sobre tu propia fe”.

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