16 septiembre, 2026

Fiesta del Milagro en Salta, este 15 de septiembre de 2026. Crédito: Cortesía de Lisardo Maggiopinto.

Durante la última semana, cientos de miles de peregrinos confluyeron en la capital salteña para participar en una de las expresiones religiosas más convocantes de la República Argentina en honor al Señor y la Virgen del Milagro. Las calles del norte argentino se llenaron de devotos durante las jornadas de la novena y el triduo, congregados para recordar la intercesión divina que, según la tradición local, protegió a la región durante el devastador sismo registrado en 1692.

Culminación de los cultos centrales y presencia oficial

Tras las celebraciones dominicales dedicadas a Nuestra Señora del Milagro y la conmemoración de la Exaltación de la Cruz, las festividades concluyeron con la solemnidad del Señor del Milagro. El punto culminante de la convocatoria consistió en la tradicional renovación del pacto de fidelidad que la comunidad salteña realiza cada año.

La solemne Misa estacional estuvo presidida por el Nuncio Apostólico en Argentina, Monseñor Michael Banach, quien aprovechó la ocasión para transmitir un mensaje enviado por el Papa León XIV. Ante la masiva concurrencia, el representante papal enfatizó la cercanía espiritual del Pontífice de cara a su próxima visita al país sudamericano, exclamando: “¡Dios los ama!” y “¡el Papa León también los ama! ¡Dios quiere mostrarles su amor y su misericordia!”.

La ceremonia litúrgica contó con la concelebración de destacados prelados, entre ellos el Arzobispo local, Monseñor Mario Antonio Cargnello; el Obispo Castrense, Monseñor Santiago Olivera; el Obispo de la Prelatura de Cafayate, Monseñor Darío Quintana OAR; y Monseñor José Antonio Díaz, Obispo de Concepción, acompañados por miembros del clero regional. Asimismo, el evento reunió a altas autoridades gubernamentales, destacándose la presencia de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y del gobernador provincial, Gustavo Sáenz.

Reflexión sobre la teología de la cruz y el mensaje central

Durante su homilía, el Nuncio Apostólico profundizó en el sentido trascendental de la peregrinación y el compromiso de fe asumido por la feligresía. Citando pasajes del Evangelio, reflexionó sobre la naturaleza redentora del sacrificio de Jesucristo: “Si el grano de trigo no cae en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto”.

En la misma línea argumentativa, el representante eclesiástico añadió: “Para Jesús, al igual que para el grano de trigo, el camino hacia la gloria pasaba por la muerte”. Si bien reconoció que este enfoque puede resultar ajeno a los parámetros mundanos, subrayó que “esta es la teología de la cruz que Jesús vino tanto a enseñar como a vivir”, recalcando que el Redentor venció el pecado para otorgar salvación y paz a la humanidad.

Un llamado a la paz y la transmisión de la fe

Al aludir al lema escogido para la presente edición —“Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”—, Monseñor Banach indicó que Cristo constituye el origen genuino de la tranquilidad espiritual que anhela el ser humano. Asimismo, exhortó a los núcleos familiares a custodiar y difundir las creencias religiosas como eje prioritario de su existencia.

Hacia el cierre de la liturgia, el Arzobispo Mario Cargnello expresó su gratitud al Nuncio por su visita y por transmitir el afecto del Pontífice, respondiendo en representación de los habitantes locales: “Dígale que nosotros también lo queremos y que nos estamos preparando espiritualmente para su visita a la Argentina”.

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