15 septiembre, 2026
La artista católica venezolana María Gabriela Moniz. | Crédito: Cortesía de María Gabriela Moniz.

Frente al panorama desolador que dejaron los fuertes movimientos telúricos registrados este año en territorio venezolano y colombiano, diversos referentes de la música sacra contemporánea se unieron para dar forma a un proyecto artístico con un profundo sentido pastoral y humanitario. La iniciativa, impulsada por la cantautora María Gabriela Moniz, busca erigirse como un soporte espiritual y un llamado urgente a la colaboración económica en beneficio de los damnificados.

El sencillo, titulado Reconstrúyeme, vio la luz el pasado 5 de septiembre y congregó a reconocidos exponentes del ámbito religioso, entre los que figuran el colectivo colombiano Fruto del Madero, el dúo Ítala y Juanjo, el productor y compositor argentino Kiki Troia, así como las Hermanas Comunicadoras Eucarísticas del Padre Celestial.

Durante una entrevista concedida a este medio, la impulsora de la propuesta artística reflexionó sobre el sentido providencial de la obra y afirmó que la divinidad “toma nuestros pedazos rotos y hace con ellos un puente”. A su juicio, la tragedia compartida terminó por agrupar a ambas naciones en un mismo ruego.

Cover del sencillo 'Reconstrúyeme'. | Crédito: Cortesía de María Gabriela Moniz.
Cover del sencillo ‘Reconstrúyeme’. | Crédito: Cortesía de María Gabriela Moniz.

Asimismo, la intérprete profundizó en la capacidad sanadora del arte sonoro en contextos límite, señalando que “cuando el ser humano ya no encuentra palabras para expresar la añoranza, la distancia o la incertidumbre, la música se vuelve un canal para elevar el alma hacia Dios”, evidenciando que las fronteras geográficas se difuminan ante la fe.

Aporte espiritual y material a las comunidades afectadas

Desde el ministerio musical Fruto del Madero expresaron su entusiasmo por formar parte de esta iniciativa solidaria, enfatizando la importancia de incidir tanto en la recuperación física como en el fortalecimiento anímico de los creyentes. Los artistas colombianos manifestaron su deseo de que la melodía funcione como un refugio de paz que permita a los afectados depositar sus cargas en manos de la providencia.

Por su parte, las Hermanas Comunicadoras Eucarísticas del Padre Celestial recalcaron que la experiencia estética debe traducirse de manera inmediata en acciones concretas de ayuda al prójimo. En esa línea, exhortaron a la ciudadanía a canalizar sus aportes económicos a través de organizaciones eclesiásticas como Cáritas y ACN, con el propósito de socorrer a quienes lo perdieron todo.

En tanto, los integrantes del dúo Ítala y Juanjo definieron la composición como una súplica colectiva para que la paz divina reconforte a las familias que sufren la pérdida de seres queridos y la destrucción de sus hogares, priorizando la restauración de la esperanza por encima del cemento y los bienes materiales.

Finalmente, Kiki Troia valoró el impacto transformador que puede tener una iniciativa de esta naturaleza en momentos críticos, recordando que “una canción cantada a tiempo puede salvar una vida”.

Una respuesta pastoral ante la emergencia humanitaria

La necesidad de este tipo de iniciativas cobra mayor relevancia al repasar las cifras oficiales de la catástrofe. Hacia mediados de agosto, reportes gubernamentales cifraron en más de 6.500 las víctimas mortales a consecuencia de los terremotos en Venezuela. Por su parte, en Colombia se contabilizaron 331 decesos tras el sismo registrado el pasado 10 de agosto. Ante este escenario, la Iglesia Católica mantiene activas sus redes de apoyo para asistir de forma permanente a las poblaciones vulnerables.

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