19 septiembre, 2026

Sabrina y Steven J. Gunnell, directores de “Sagrado Corazón”, durante una entrevista. | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.

La cartelera española se prepara para recibir una de las propuestas cinematográficas de temática religiosa más comentadas de los últimos años. El próximo viernes 11 de septiembre de 2026 llegará a las salas del país Sagrado Corazón, un largometraje de carácter documental que explora las históricas revelaciones místicas ocurridas en territorio francés durante el siglo XVII. Lejos de concebir este proyecto como una simple labor artística, sus creadores lo asumen como un apostolado moderno, bajo la premisa de que “a veces es más fácil llevar a la gente al cine que a la iglesia”.

La producción toma como eje central los sucesos experimentados por Santa Margarita María de Alacoque dentro del monasterio de la Visitación, ubicado en la localidad gala de Paray-le-Monial. Sin embargo, la propuesta va mucho más allá de la mera divulgación histórica. Mediante una cuidada combinación de análisis teóricos aportados por especialistas y testimonios vivenciales de creyentes contemporáneos, la cinta busca acercar una espiritualidad centenaria al público actual.

Una misión evangelizadora sin complejos

En declaraciones concedidas a ACI Prensa, los cineastas Sabrina y Steven J. Gunnell reflexionaron sobre el trasfondo de su trabajo, vinculándolo directamente con el papel misionero que corresponde a todo bautizado católico. A su juicio, esta tarea debe ejercerse desde el ámbito cotidiano de cada individuo, aprovechando los talentos y la trayectoria personal que Dios les ha concedido, siempre con la convicción de no tener miedo ni vergüenza de anunciar y hablar de Cristo.

Este enfoque audaz se tradujo en una acogida sobresaliente en las salas europeas y americanas, impulsada por el contexto del 350 aniversario de las apariciones. De acuerdo con los registros facilitados por la distribuidora Bosco Films, la obra audiovisual logró cautivar a medio millón de espectadores en Francia, además de sumar 300.000 asistentes en Polonia, 100.000 en Estados Unidos y otros 70.000 en Italia.

El recibimiento en suelo francés resultó especialmente llamativo para los realizadores. Según apuntan, aunque gran parte de la ciudadanía identifica el monumental templo expiatorio situado en el distrito parisino de Montmartre cuando escucha el término, la gran mayoría desconoce por completo el origen de los hechos acontecidos en Paray-le-Monial.

Al respecto, Steven subraya que, “de las pocas apariciones de Jesucristo, la más extraordinaria para mí es la de Francia y, paradójicamente, la menos conocida”. El director confía en que los espectadores experimenten “un electroshock” al contemplar una propuesta que transmite con total franqueza una dolorosa realidad: “el mundo se muere porque no sabe amar”.

Historias de transformación profunda

Por su parte, Sabrina destaca el impacto emocional que generan los diversos testimonios que componen el metraje. Entre ellos sobresale el caso de Louis, un joven con discapacidad que comprende la profunda conexión entre el sufrimiento humano y la fe: “Mi gran fragilidad me empuja a entregarme al Sagrado Corazón”.

La pantalla también refleja trayectorias tan dispares como la de Zoe, una deportista con un porvenir prometedor que sufría un profundo vacío existencial hasta que la providencia la condujo a una eucaristía, donde descubrió “una paz abrumadora” pese a no comprender los rituales en ese momento. Asimismo, resuena la vivencia de Winz el Mariachi, un músico de raíces mixtas cuya conversión lo apartó de los escenarios de rock para volcarse en la alabanza y la sanación de su historia familiar: “Si no me hubiese sumergido en ese Sagrado Corazón nunca hubiera salido adelante”.

El documental incorpora además el relato de conversión de Rodrigue, un antiguo joven atrapado en la delincuencia y el narcotráfico que encontró el camino de redención de rodillas ante el Santísimo Sacramento, gracias a la intercesión de la oración de varias religiosas y la Comunidad Emmanuel. La solidez doctrinal corre por cuenta de referentes eclesiásticos como el padre Etienne Kern, rector del santuario francés, quien aporta el sustento pastoral necesario.

Más que celuloide, entregas de fe

Al ser consultados sobre su propia vivencia espiritual y el vínculo íntimo que mantienen con el creador, los directores enfatizan que cada creyente plasma su propia vivencia del Evangelio. En su caso particular, entienden su labor cinematográfica como una prolongación de su identidad espiritual: “No son películas. Son actos de amor”.

Mientras la industria del entretenimiento suele enfocar sus recursos hacia otras figuras de relevancia secular, los Gunnell centran su mirada en la figura central de la doctrina cristiana, aquel “que ha dado su vida para salvar al mundo. Que murió y resucitó y nos dice: ‘No tengáis miedo. Estoy con vosotros hasta el final de los tiempos”.

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