21 octubre, 2026

Un emotivo reencuentro en la plaza de San Pedro

El Papa León XIV retomó este miércoles sus compromisos públicos al presidir la Audiencia General en el Vaticano, marcando así su primera aparición masiva tras recibir el alta médica del Hospital Policlínico Gemelli. El Pontífice superó recientemente una intervención quirúrgica debido a un cáncer de pulmón, un procedimiento al que se sometió hace apenas ocho días.

A su llegada a bordo del papamóvil, el Obispo de Roma fue recibido con una larga ovación por parte de miles de peregrinos, cardenales y obispos de la Curia Romana que se congregaron para saludarlo y volver a estrechar su mano. Visiblemente enérgico, el Santo Padre detuvo su recorrido en múltiples ocasiones para bendecir con alegría a varios niños.

Antes de iniciar su habitual catequesis, el Papa expresó su profundo agradecimiento por las muestras de afecto y respaldo recibidas durante su convalecencia. “Lo primero que quisiera decirles es gracias. Gracias por el apoyo de sus oraciones, gracias a Dios por su generosidad”, declaró ante los asistentes.

Defensa inquebrantable de la familia y el compromiso conyugal

Continuando con el ciclo de reflexiones enfocado en la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, el Pontífice centró su mensaje en la relevancia del matrimonio y la familia. Para León XIV, salvaguardar estas instituciones resulta hoy en día “más urgente que nunca”, recordando a los actores políticos y sociales su deber de promover políticas eficaces para su desarrollo.

Durante su discurso, profundizó en la naturaleza del vínculo matrimonial, señalando que la donación mutua entre el hombre y la mujer fundamenta la exigencia de la “plena fidelidad” y de la “indisoluble unidad” de los cónyuges. Asimismo, destacó que esta entrega encuentra una manifestación vital en la procreación y en la crianza de los hijos.

El Papa subrayó que la unión conyugal va más allá del atractivo físico, constituyendo un “amor integral de persona a persona” que abarca la dignidad de ambos cónyuges y enriquece su alegría mutua. En esta línea, recordó que la fecundidad se traduce en el cuidado y la educación de los descendientes, a quienes calificó como “el don más excelente del matrimonio”.

Protección de la vida humana y mención a los mártires españoles

Partiendo de estos principios doctrinales, el Santo Padre reiteró la postura de la Iglesia en favor de la defensa de la vida desde su inicio. En este sentido, advirtió que la existencia humana debe ser “salvaguardada con el máximo cuidado”, al tiempo que externó su firme rechazo al aborto y al infanticidio.

Durante la audiencia, el Papa saludó a diversos grupos internacionales, entre ellos una representación de la Hermandad del Rocío de la Macarena de Sevilla, que viajó a Roma para celebrar el 40 aniversario de su fundación. Del mismo modo, en sus saludos en italiano, recordó la reciente beatificación de 20 sacerdotes mártires de la Diócesis de Ibiza, martirizados en 1936 durante la Guerra Civil española, cuyo testimonio describió como un estímulo para entregar la vida por amor a Dios.

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