Tribunal colombiano archiva la investigación judicial contra el sacerdote Francisco de Roux por presunto encubrimiento
Un juzgado de la capital colombiana resolvió archivar de manera definitiva el proceso legal que se seguía en contra del sacerdote jesuita Francisco de Roux, quien era investigado por la presunta omisión de funciones ante denuncias de agresiones sexuales cometidas en el pasado por otro clérigo dentro de la institución religiosa.
La decisión del juzgado y el pedido de la Fiscalía
El fallo fue emitido por el juez 64 Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá, luego de que el ente acusador solicitara formalmente la preclusión del caso. Tras un periodo de indagaciones que se extendió por dos años, la Fiscalía determinó que no existían argumentos sólidos para sostener la acusación contra el religioso.
Las pesquisas ministeriales habían comenzado formalmente en noviembre de 2024, impulsadas a raíz de una acusación pública realizada semanas antes por Luis Fernando Llano Narváez. El denunciante señaló que, en el año 2014, había puesto en conocimiento del padre De Roux —quien en ese entonces se desempeñaba como superior de la Compañía de Jesús en Colombia— los vejámenes sufridos por él y sus siete hermanas entre 1976 y 1979 por parte del sacerdote Darío Chavarriaga.
Los argumentos de la defensa y el marco legal
Durante el proceso judicial, la defensa del sacerdote jesuita argumentó que, al recibir la información, activó los mecanismos internos correspondientes al proceso canónico, lo que derivó en la separación del padre Chavarriaga, quien posteriormente falleció en 2015.
Asimismo, el religioso explicó que no elevó una denuncia directa ante la justicia ordinaria debido a que el ordenamiento canónico de la época no le imponía esa obligación estricta. Además, recordó que el Código Penal vigente en 2014 establecía que los delitos de naturaleza sexual contra menores de edad prescribían en un plazo de veinte años contados a partir de la mayoría de edad de la víctima.
Al evaluar los elementos probatorios y las normativas aplicables, el juzgado determinó que el actuar del sacerdote se ajustó al marco normativo interno de su congregación y no constituyó una vulneración de sus obligaciones legales. En su resolución, el magistrado concluyó que «no se evidencia (en el P. De Roux) el incumplimiento de un deber funcional, religioso, institucional», validando así la solicitud de cierre formulada por el Ministerio Público.
Declaraciones y postura del sacerdote jesuita
Tras conocerse la determinación judicial que lo exime de responsabilidad penal, el padre Francisco de Roux compartió un pronunciamiento público en el que manifestó su postura frente al cierre del proceso y reiteró su solidaridad con los afectados por este tipo de crímenes.
«Finalmente, quiero expresar mi aprecio por la decisión de la justicia, representada en un juez que demostró rigor e independencia y con quien nunca he tenido trato personal. Esta decisión me permite cerrar este capítulo con la esperanza de que algún día la justicia también cobije a las víctimas», expresó el P. De Roux.
En su mensaje, el sacerdote también dedicó palabras hacia las personas que padecieron agresiones en su infancia a manos de miembros del clero, al tiempo que extendió su solidaridad a «los miembros de la Iglesia que, siendo inocentes, han sido destruidos en las redes sociales». Finalmente, el clérigo aseguró que no alberga sentimientos de animadversión y agradeció el respaldo de quienes mantuvieron la confianza en su conducta durante el desarrollo de la investigación.








