8 junio, 2026

Un significativo contingente de 56 misioneros, compuesto por sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, se prepara para emprender una trascendental misión desde la Diócesis de Sonsón-Rionegro hacia el Vicariato Apostólico de Mitú, en el departamento del Vaupés, en el suroriente de Colombia. Esta iniciativa, denominada “hermanamiento”, busca enriquecer y fortalecer los lazos de la Iglesia Católica en el país, promoviendo un profundo intercambio evangelizador entre dos realidades eclesiales con contextos muy distintos. La misión está programada para desarrollarse entre el 6 y el 13 de junio, bajo el inspirador lema “Con Jesús remamos juntos hacia la vida plena”.

La Diócesis de Sonsón-Rionegro, ubicada en la región antioqueña y parte de la Provincia Eclesiástica de Medellín, es reconocida por su dinamismo pastoral y su activa participación en la vida de la Iglesia colombiana. Bajo la guía del Obispo Fidel Cadavid Marín, la diócesis ha fomentado una sólida cultura misionera entre sus fieles. Por otro lado, el Vicariato Apostólico de Mitú representa un vasto territorio de misión en la exuberante y biodiversa Amazonía colombiana, caracterizado por su compleja geografía y la presencia de diversas comunidades indígenas. Este vicariato se encuentra bajo el liderazgo de Mons. Medardo de Jesús Henao del Río, quien trabaja incansablemente para llevar el mensaje del Evangelio a estas poblaciones.

El padre Renzo Martínez Ramírez, delegado de la pastoral misionera de Sonsón-Rionegro, compartió con la prensa la profunda filosofía que subyace a esta misión. Enfatizó que “la misión es siempre un intercambio de dones”, un principio fundamental que reconoce la mutualidad en el proceso evangelizador. “Quien va a evangelizar descubre que también es evangelizado; quien lleva la Palabra encuentra comunidades que la viven con autenticidad y profundidad”, explicó el P. Martínez, subrayando que esta experiencia es una vía de doble sentido para el crecimiento espiritual y pastoral de ambas jurisdicciones eclesiásticas. Este enfoque resalta no solo la transmisión de la fe, sino también la capacidad de aprender de las formas únicas en que las comunidades locales ya encarnan el Evangelio.

La preparación de los 56 misioneros ha sido meticulosa y profundamente espiritual. Su mandato oficial tuvo lugar el pasado 24 de mayo, coincidiendo con la Solemnidad de Pentecostés, una fecha simbólica que celebra el envío del Espíritu Santo sobre los apóstoles y el nacimiento de la misión de la Iglesia. Durante una emotiva Misa celebrada por Mons. Cadavid en la capilla de las Hermanas Misioneras Siervas del Divino Espíritu, los participantes recibieron la bendición y el encargo de llevar la Palabra de Dios a las tierras amazónicas. La Diócesis de Sonsón-Rionegro, a través de sus redes sociales, destacó que esta jornada fue precedida por un retiro espiritual intensivo, diseñado para afianzar la fe y animar los corazones de los misioneros a “seguir anunciando el Evangelio con alegría y esperanza”, en sintonía con un espíritu sinodal que promueve la caminada conjunta de todos los miembros de la Iglesia.

El envío de esta delegación fue recibido con profundo agradecimiento por Mons. Henao del Río. El obispo de Mitú elogió el espíritu de desprendimiento de los misioneros, quienes durante estos días dejarán la comodidad de sus hogares y su rutina habitual para sumergirse en la realidad del Vaupés y anunciar el Evangelio en un entorno a menudo desafiante. Este gesto de entrega es un testimonio palpable de la vitalidad y el compromiso de la Iglesia en Colombia con su misión evangelizadora.

El P. Martínez Ramírez ahondó en la visión de largo plazo de este hermanamiento, señalando que va más allá de una simple ayuda temporal. “Esta misión constituye una oportunidad para fortalecer los lazos de fraternidad entre dos Iglesias hermanas”, afirmó. La intención es construir “una relación permanente de solidaridad, oración y cooperación pastoral”, sentando las bases para un apoyo mutuo continuo. Este compromiso se traduce en un esfuerzo por “caminar juntos, reconociendo que todos somos discípulos misioneros llamados a construir el Reino de Dios”. La dimensión sinodal de la misión enfatiza la corresponsabilidad de todos los bautizados en la evangelización y en el servicio a los más necesitados.

El Vicariato Apostólico de Mitú presenta una realidad pastoral fascinante y compleja, marcada por su “diversidad cultural, la riqueza de los pueblos indígenas y los desafíos propios de una extensa geografía”. En este contexto, la presencia de los misioneros de Sonsón-Rionegro se convertirá en una valiosa oportunidad para “escuchar, aprender, acompañar y testimoniar el amor de Dios en medio de las comunidades”. Los misioneros no solo llevarán la fe, sino que también se enriquecerán con la sabiduría ancestral y la profunda espiritualidad de los pueblos originarios de la Amazonía.

Finalmente, el sacerdote hizo un llamado a toda la Diócesis de Sonsón-Rionegro para que se sume espiritualmente a esta importante experiencia. La misión no es únicamente tarea de los 56 enviados, sino que involucra a la comunidad católica en su totalidad, invitándola a participar activamente “mediante la oración, el acompañamiento y la solidaridad”. Cada “oración ofrecida, cada gesto de apoyo y cada aporte material se convierten en una manera concreta de participar en la obra evangelizadora que la Iglesia realiza en tierras amazónicas”, concluyó el P. Martínez. Esta iniciativa de hermanamiento es un claro ejemplo de la vitalidad misionera de la Iglesia Católica en Colombia, extendiendo su alcance y su mensaje de esperanza a las remotas y valiosas comunidades de la Amazonía.

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