En un esfuerzo notable por ofrecer consuelo y fortaleza, cuatro *hospitalarias* españolas del Santuario de Lourdes han tomado la iniciativa de organizar la primera peregrinación nacional de la asociación Lourdes Cáncer Esperanza. Este viaje, que tendrá lugar en septiembre de 2026, representa un hito para la comunidad española y se une a una iniciativa apostólica que, desde su fundación, ha transformado la vida de miles de personas afectadas por el cáncer.
Las impulsoras de este proyecto son Asunción, de León; Maribel, de Valladolid; y las hermanas Loreto y Lourdes Martín-Albo, de Madrid. Todas ellas comparten una profunda vocación de servicio, que las lleva a coincidir cada mes de julio en el Santuario de Lourdes como voluntarias. Su labor, enmarcada en la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, es crucial para la acogida y el buen funcionamiento de este emblemático lugar de fe. Loreto Martín-Albo, en una conversación telefónica, describe con emoción el origen de esta iniciativa en España: “Cuando la Virgen se empeña en algo no hay forma de llevarle la contraria”, una expresión que encapsula la convicción providencial detrás de su dedicación al proyecto.
Lourdes Cáncer Esperanza, la asociación que avala esta peregrinación, nació en 1985 de la experiencia personal de Jean-Claude Bruel. Este ciudadano francés, tras enfrentar su propia batalla contra el cáncer, sintió un profundo arrepentimiento por no haber compartido su fe durante su hospitalización, lo que le impulsó a crear una plataforma de apoyo espiritual y emocional. Un año después de su fundación, en septiembre de 1986, la primera peregrinación de la asociación reunió a 350 personas, entre pacientes, familiares y cuidadores, marcando el inicio de una trayectoria de esperanza. Cuatro décadas después, la organización ha crecido exponencialmente, superando los 9.000 miembros y expandiendo su presencia a países como Francia, Bélgica, Mónaco y Suiza. En 2026, coincidiendo con el 40 aniversario de aquella primera peregrinación, España se suma a esta red internacional.
El pasado mes de septiembre, las hermanas Martín-Albo participaron como únicas representantes de la delegación española en la peregrinación anual y los actos del 40 aniversario de la fundación de la asociación. Ahora, con la vista puesta en septiembre de 2026, su aspiración es ambiciosa: lograr que unas 50 personas de España se unan a esta experiencia transformadora. “Rezamos todos los días por llenar un autobús”, comparte Loreto, reflejando la fe y el esfuerzo que hay detrás de la organización. Para difundir esta iniciativa, las voluntarias han recurrido a métodos tradicionales, como colocar carteles, y han movilizado a amigos en diversas ciudades españolas. Sus esfuerzos ya han comenzado a dar frutos, con los primeros peregrinos interesados procedentes de lugares tan dispares como Marbella y Valencia, demostrando el amplio interés que genera esta propuesta.
Desde su propia experiencia en la peregrinación de Lourdes Cáncer Esperanza, Loreto Martín-Albo subraya la importancia de la atención integral: “la atención no solo a los pacientes, sino también a los cuidadores y los familiares”, quienes a menudo enfrentan un desgaste emocional y físico considerable. Su perspectiva está enriquecida por su propia historia personal, ya que su padre padeció la enfermedad. Además, Loreto aporta su experiencia de ocho años como voluntaria en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), lo que le ha proporcionado una comprensión profunda de las realidades de la enfermedad.
“El cáncer lo sufre el paciente, pero luego cambia la vida de todas las personas que tiene alrededor, pues los tratamientos son muy largos, muy duros”, explica Loreto. En este contexto, la necesidad de acompañamiento trasciende lo físico, abarcando también la esfera espiritual y emocional. La peregrinación a Lourdes ofrece un espacio único para este tipo de apoyo, donde la fe se convierte en un pilar fundamental para afrontar la adversidad.
La delegación española se unirá a la peregrinación principal del 14 al 18 de septiembre de 2026, adaptando ligeramente los horarios a las particularidades culturales de España, pero participando en las grandes celebraciones que caracterizan la experiencia de Lourdes. Entre los eventos centrales se encuentran la ceremonia de apertura, la majestuosa procesión eucarística, la emotiva procesión de antorchas y el enriquecedor encuentro de testimonios, donde pacientes, cuidadores y familiares comparten sus experiencias y se brindan apoyo mutuo. Para el acompañamiento espiritual, en ausencia de un consiliario designado para la delegación española, los peregrinos contarán con la guía del Padre Eduardo, un sacerdote venezolano que actualmente ejerce su ministerio en la parroquia de San Marcos en Madrid.
Loreto explica que “muchas veces la gente tiene una percepción de Lourdes un poco equivocada”, esperando únicamente una curación física, un fenómeno que, si bien es extraordinario, ha sido oficialmente reconocido en 72 ocasiones a lo largo de la historia del santuario. Sin embargo, ella enfatiza que “la mayoría de los milagros que he visto en Lourdes no han sido físicos, han sido espirituales”. Lourdes, para ella y para muchos, es un lugar donde se encuentra la gracia necesaria para afrontar el resto del año, un refugio donde la renovación interior es la verdadera bendición.
A Lourdes, insiste Loreto, se va a “rezar por los pecadores” como solicitó la Virgen María a Santa Bernardita Soubirous, y a “ir a casa de tu madre”, un sitio especial donde se experimenta una conexión profunda y personal con la fe. Esta primera peregrinación de Lourdes Cáncer Esperanza desde España no solo es una oportunidad para el alivio físico, sino una invitación a una experiencia transformadora de esperanza y renovación espiritual para todos aquellos que luchan contra el cáncer y sus familias.








