La Diócesis de Las Cruces, en Nuevo México, se encuentra en el epicentro de una disputa legal de alto perfil con el gobierno federal de Estados Unidos. La contienda gira en torno a la expropiación de terrenos diocesanos, cruciales para la construcción de un controvertido muro a lo largo de la frontera con México. En el corazón de esta batalla se erige el Monte Cristo Rey, un sitio de peregrinación centenario, cuya integridad cultural y religiosa está en juego.
La controversia se intensificó el pasado 28 de junio de 2026, cuando cientos de fieles se congregaron bajo el sol implacable para asistir a una Misa oficiada por el obispo Peter Baldacchino en la cima del Monte Cristo Rey. Este evento, lejos de ser una protesta política, reafirmó la importancia espiritual de la montaña para la comunidad católica, mientras el litigio legal por su expropiación avanza en los tribunales federales.
**La postura de la diócesis y el conflicto por la expropiación**
Ubicada estratégicamente a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, la Diócesis de Las Cruces ha dejado clara su posición: no se opone a la seguridad fronteriza. Así lo manifestó Jim Winder, diácono y canciller de la diócesis, en declaraciones a EWTN News. Winder desmintió las acusaciones de que la institución se opone a medidas de control migratorio, citando colaboraciones previas con las autoridades. En 2021, la diócesis permitió la construcción de un camino de acceso y la instalación de sensores de movimiento en sus propiedades adyacentes a México, un acuerdo que fue renovado en 2023.
“Los han tenido desde entonces”, afirmó Winder, refiriéndose a los sistemas de vigilancia. “Creemos que eso es suficiente. No creo que nadie pueda pasar por ahí con ese sistema”. Sin embargo, el gobierno federal de Estados Unidos ha insistido en adquirir los terrenos mediante un proceso de expropiación por causa de utilidad pública, con el objetivo de edificar un muro fronterizo “mucho más robusto”. Este intento ha posicionado a la Diócesis de Las Cruces en la primera línea del intenso debate sobre inmigración y seguridad nacional que se vive en el país.
La diócesis ha impugnado vigorosamente esta medida en los tribunales, argumentando que las barreras de seguridad propuestas en la base de la montaña afectarían negativamente a los miles de peregrinos que anualmente ascienden al Monte Cristo Rey.
**Monte Cristo Rey: un santuario de casi un siglo**
El Monte Cristo Rey no es solo una parcela de tierra en disputa; es un emblema de fe y un punto de encuentro para la comunidad católica. Coronado por una imponente estatua de Jesucristo de unos 8,8 metros de altura, el monumento de piedra caliza fue inaugurado en 1940. Su origen se remonta a 1933, cuando el padre Lourdes Costa, sacerdote local, concibió la idea de erigir un monumento en la cima de esta “majestuosa montaña” desde la ventana de su residencia en el desaparecido poblado de Smeltertown.
Desde su inauguración, el sitio se ha consolidado como un destino habitual de peregrinación, al que los fieles ascienden por un corto sendero para honrar a Cristo Rey. Para la diócesis, la construcción de un muro en sus cercanías no solo interfiere con el acceso de los peregrinos, sino que profanaría el carácter sagrado de un lugar venerado por casi un siglo.
**Un muro ¿político o práctico?**
El diácono Winder profundizó en la postura de la diócesis, explicando que, si bien apoyan la seguridad fronteriza, perciben el muro propuesto “más como una herramienta política, algo que la administración quiere hacer para demostrar que es firme con la inmigración”.
Además, Winder cuestionó la viabilidad y necesidad del muro en el tramo específico de terreno cercano a El Paso, Texas. Subrayó que el Monte Cristo Rey presenta una geografía intrínsecamente desafiante para los cruces irregulares. “Es realmente escarpado. No es muy alto, pero sí muy accidentado. Intentar cruzar la montaña para entrar en Estados Unidos es, por sí mismo, una barrera bastante eficaz”, detalló. Apuntó también que en las llanuras circundantes, el gobierno ya mantiene una activa patrulla y vehículos estacionados, lo que, a su juicio, limita el volumen de posibles cruces ilegales en esa zona.
**La Iglesia Católica y la política migratoria**
Aunque la nota se centra en la diócesis, es importante contextualizar que las políticas migratorias de pasadas administraciones han sido objeto de críticas por parte de diversos sectores de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Obispos y diócesis han instado a los gobiernos a buscar un equilibrio entre los esfuerzos de seguridad fronteriza y una mayor misericordia y discernimiento en el trato a los migrantes.
**La Misa del 28 de junio de 2026: un acto de fe y unidad**
En medio de la contienda legal, el obispo Peter Baldacchino celebró la Misa en la cima del Monte Cristo Rey. Winder enfatizó que la celebración fue “completamente apolítica” y no pretendía ser una protesta. “Era una Misa. Su propósito era orar, reunir a las personas, vivir la unidad, rezar por la Iglesia y por los gobernantes”, aclaró.
La respuesta de los fieles fue contundente, a pesar de las adversas condiciones climáticas. “Hacía muchísimo calor. No es una buena época para subir montañas en el sur de Nuevo México. Pero unas 400 personas asistieron e hicieron el ascenso. Vinieron de todas partes. Algunos de El Paso, otros de nuestra diócesis, otros de Albuquerque y de lugares aún más lejanos”, relató Winder. Este evento subraya la profunda conexión de la comunidad con este lugar, que el diácono comparó con la convergencia de los estados en las “Four Corners”, simbolizando una unidad entre dos naciones y dos estados bajo la protección de Cristo Rey.
**El futuro legal y el simbolismo en juego**
La diócesis sufrió un revés legal en junio, cuando un tribunal federal de distrito falló a favor del gobierno, permitiéndole depositar una suma de seis cifras como paso previo para obtener la posesión de los terrenos. Sin embargo, la disputa está lejos de concluir, con una nueva audiencia prevista para finales de julio y numerosas mociones presentadas por la diócesis.
Para Winder, la propuesta del muro en este lugar sagrado trasciende lo material. “Si subes la montaña hasta la cima, verás una imagen de Cristo Rey de unos 30 pies de altura”, explicó. “Y si el gobierno construye ese muro, al girar ligeramente la cabeza [desde Cristo], verás debajo un letrero de ‘Prohibido el paso’ de unos 30 pies de altura”. Concluyó que tal yuxtaposición sería “una afrenta”, un símbolo de división y exclusión en un lugar concebido para la unidad y la fe. La batalla de la Diócesis de Las Cruces continúa, en defensa no solo de su propiedad, sino del significado espiritual de uno de sus santuarios más preciados.








