27 septiembre, 2026

Papa León XIV en el encuentro con los enfermos y acompañantes del Accueil Notre-Dame en Lourdes. Crédito: Vatican Media

Durante su reciente visita al Santuario de Lourdes, el Papa León XIV dirigió un mensaje centrado en la defensa absoluta de la vida humana. Ante una concurrida asamblea integrada por enfermos, peregrinos, familiares y profesionales del sector sanitario vinculados al Accueil Notre-Dame, el pontífice subrayó que la condición humana posee un valor inviolable que jamás debe ser vulnerado bajo falsas justificaciones humanitarias.

La fragilidad como espacio de encuentro y dignidad

En su alocución, el Santo Padre recordó que este santuario francés ha acogido durante más de ciento cincuenta años los dolores tanto físicos como espirituales de personas procedentes de todo el planeta. Lejos de ocultar la vulnerabilidad, este enclave mariano la transforma en un espacio propicio para la comunión y la esperanza compartida.

Tomando como referencia el lema pastoral del lugar, inspirado en el saludo del ángel Gabriel a la Virgen, el obispo de Roma reflexionó sobre la mirada contemplativa que la sociedad actual necesita recuperar urgente frente al sufrimiento. Citando las palabras de la encíclica Evangelium vitae, destacó que se trata de «la mirada de quien ve la vida en su profundidad, percibiendo sus dimensiones de gratuidad, belleza, invitación a la libertad y a la responsabilidad».

Asimismo, el pontífice insistió en que cada individuo es único e insustituible ante los ojos de Dios. Por esta razón, el valor intrínseco de la persona no depende de sus capacidades, su estado de salud o su productividad económica, sino que se fundamenta en su mera existencia y en su destino eterno.

Rechazo categórico a la eutanasia y defensa de los cuidados paliativos

Abordando las situaciones más complejas de enfermedad severa y dolor crónico, en las que el horizonte vital puede vislumbrarse sombrío, el máximo representante de la Iglesia católica fue tajante al advertir sobre los peligros de las legislaciones que promueven la muerte intencionada.

«Ninguna ley humana debe hacernos perder la certeza de su dignidad. Por el contrario, precisamente en nombre de esta dignidad inalienable de la persona humana debe rechazarse firmemente la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión», aseveró con firmeza el Papa ante los asistentes, recordando además que la legalidad de una norma no equivale automáticamente a su rectitud moral.

En la misma línea, dirigiéndose de manera directa al personal médico, enfermeros, camilleros y voluntarios presentes, el Papa León XIV les exhortó a ejercer su profesión como guardianes de la existencia y no como agentes de su extinción. Reitero con rotundidad que «¡la medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!», un concepto que ya había manifestado previamente ante los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune.

Un llamamiento al compromiso sanitario y social

Como alternativa al descarte de los pacientes terminales o vulnerables, el pontífice abogó por potenciar de forma decidida los cuidados paliativos y las redes de investigación médica, garantizando un acompañamiento lleno de ternura y empatía que alivie tanto el sufrimiento corporal como el espiritual.

El Papa tuvo también palabras de reconocimiento y profunda gratitud hacia las asociaciones hospitalarias y los agentes sanitarios que consagran su labor diaria al bienestar de los demás en Lourdes y en numerosos centros asistenciales del mundo. Les recordó que al cuidar de los cuerpos, desempeñan también una labor fundamental de asistencia a las almas.

Finalmente, el Obispo de Roma quiso enviar un mensaje consolador a todos los enfermos que, debido a sus limitaciones físicas, no pudieron desplazarse físicamente hasta el santuario mariano y seguían el evento desde sus hogares o centros de salud. El pontífice les aseguró su cercanía espiritual y su oración constante, reiterando que «ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia».

Nuevos