El Papa lanza un urgente llamado al diálogo para evitar una nueva guerra civil en Etiopía


Durante su tradicional encuentro con los fieles en el Vaticano, la máxima autoridad de la Iglesia católica manifestó su profunda inquietud ante el recrudecimiento de las hostilidades en el territorio etíope de Tigray, así como en las demarcaciones vecinas de Afar y Amhara. La confrontación enfrenta al gobierno central con una coalición integrada por siete facciones insurgentes, bajo el liderazgo del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF).
Temor por el resurgimiento de un conflicto devastador
La reciente escalada militar ha encendido las alarmas a nivel internacional, incrementando el riesgo tangible de que se reactive el destructivo conflicto bélico que azotó a la nación africana durante el período comprendido entre 2020 y 2022. Ante este panorama crítico, el Sumo Pontífice aprovechó el espacio posterior a la catequesis de la Audiencia General para elevar una petición desesperada a los actores políticos y militares involucrados.
El líder católico instó a las partes en disputa a decantarse firmemente por la vía pacífica, recordando que el enfrentamiento armado carece de la capacidad para solucionar las controversias territoriales o políticas. “El conflicto armado nunca resuelve los problemas. Sólo los agrava, dejando a su paso una estela de muerte, destrucción y resentimiento”, aseveró con contundencia frente a los asistentes congregados.
Exigencia de compromiso político y ayuda humanitaria
Asimismo, el Obispo de Roma enfatizó que la consolidación de una paz firme y duradera en esta área geográfica —golpeada históricamente por la inestabilidad, graves crisis humanitarias y desplazamientos masivos de pobladores— solo será posible mediante “un compromiso honesto” y transparente entre los líderes gubernamentales y los grupos opositores.
En la misma línea, el jerarca vaticano dirigió su mirada hacia la comunidad global, solicitando una respuesta solidaria, oportuna y generosa que permita el ingreso seguro de los suministros de emergencia indispensables para la supervivencia de las comunidades afectadas por la escasez y el aislamiento.
Los reportes internacionales indican que las tensiones actuales provienen de las deficiencias e incumplimientos en la implementación del pacto de paz firmado hace cuatro años, el cual pretendía poner punto final a la anterior conflagración interna. Pese a que se habían presentado incidentes aislados de violencia en el pasado reciente, las últimas semanas han presenciado un incremento exponencial en la intensidad de las confrontaciones armadas.
Memoria histórica y llamado a la oración
En otro orden de asuntos abordados durante su intervención pública, el sucesor de Pedro conmemoró el testimonio de entrega y fidelidad de tres eclesiásticos italianos que sufrieron el martirio a manos de las fuerzas nazis durante las fases más críticas de la Segunda Guerra Mundial, los cuales fueron beatificados recientemente en la ciudad de Bolonia.
El Pontífice rememoró las figuras de Ubaldo Marchioni, clérigo secular; Elia Comini, religioso salesiano; y Martino Cappelli, perteneciente a la congregación dehoniana, quienes fueron ejecutados en el año 1944 debido al profundo rechazo que el régimen totalitario profesaba hacia su labor pastoral y su cercanía con los fieles perseguidos.
Al recordar el martirio de estos religiosos, el máximo representante de la Iglesia destacó que el “sacrificio supremo de estos ministros de Dios muestra a los cristianos de hoy el valor de hacerse prójimos de los hermanos, especialmente en el momento de la prueba”.
Finalmente, el Obispo de Roma exhortó a la feligresía a aprovechar espiritualmente el décimo mes del año, tradicionalmente consagrado a la devoción del Santo Rosario. En este contexto, confirmó que participará en una jornada de oración conjunta junto a cerca de 1.000 niños en la reproducción de la gruta de Lourdes emplazada en los jardines vaticanos, un evento impulsado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada para clamar por la pacificación global.








