

El Papa León XIV junto a los obispos amigos del Movimiento de los Focolares durante el encuentro celebrado en el Vaticano el 9 de septiembre de 2026. Crédito: Vatican Media.
Durante una reciente audiencia celebrada en la Ciudad del Vaticano, el sumo pontífice alertó acerca de una profunda contradicción que caracteriza a las naciones occidentales contemporáneas. De acuerdo con el máximo representante de la Iglesia Católica, el incremento en la defensa de la autonomía personal choca frontalmente con la persistencia de una marcada inseguridad colectiva vinculada al juicio ajeno.
El encuentro reunió a un contingente de obispos procedentes de diversos rincones del planeta que mantienen estrechos lazos con la espiritualidad del Movimiento de los Focolares. Durante su intervención, el obispo de Roma profundizó en las consecuencias negativas del individualismo moderno, una dinámica social donde las redes tradicionales de apoyo comunitario, tales como la familia y la amistad, se debilitan de manera progresiva.
Asimismo, el sucesor de Pedro profundizó en cómo la libertad tiende a interpretarse erróneamente como una autonomía absoluta. Esta perspectiva errada promueve la búsqueda de la satisfacción personal al margen de cualquier principio moral o natural, una problemática que ya había sido abordada con anterioridad en su reciente encíclica titulada Magnifica Humanitas.
A pesar de este marcado enfoque en la soberanía del individuo, el jerarca eclesiástico lamentó la existencia de una notable contradicción: las personas experimentan restricciones internas para manifestarse con autenticidad o para perseguir metas elevadas debido a un temor oculto a ser juzgadas o a no encajar en los moldes establecidos por la sociedad.
La fraternidad como antídoto frente a la división global
Ante este escenario de fragmentación, el pontífice instó a los prelados a promover la concordia y la fraternidad como una respuesta directa a las tensiones que fracturan a las sociedades actuales. Recordando la labor histórica impulsada por Chiara Lubich, fundadora de la citada corriente eclesial, el líder católico trajo a colación las reflexiones emitidas previamente por su predecesor, el Papa Francisco.
En el año 2021, el anterior pontífice ya había destacado que, en una época tristemente marcada por una polarización creciente, el Señor le permitió a Lubich dar testimonio tanto del sentido como del servicio de la unidad, convirtiéndose así en un signo para su generación y para las futuras.
El líder de la Iglesia católica subrayó la vigencia de este llamado ante las complejas realidades sociopolíticas que enfrentan los pastores en sus respectivas naciones. Entre las problemáticas mencionadas figuran los prejuicios, las actitudes racistas, la intolerancia en materia religiosa e incluso episodios explícitos de violencia física y verbal.
Según la perspectiva papal, la pérdida de empatía y apertura hacia el prójimo profundiza el abismo de la división, apartando al ser humano del propósito de plenitud para el cual fue concebido. En este sentido, recordó que la naturaleza humana refleja la imagen de Dios trino, entendido como una comunión perpetua entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Dirigiéndose a los asistentes como depositarios de un valioso legado espiritual, el jerarca exhortó a los presentes a convertirse en constructores de puentes dentro de un entorno fragmentado. El remedio ante las fracturas mundiales no radica en la burocracia institucional, sino en regresar a las raíces de la fe trinitaria.
Fortalecimiento de la vida interior y contemplación
Para afrontar con eficacia estos desafíos pastorales, el Papa aconsejó a los obispos profundizar en su dimensión espiritual y cultivar una actitud contemplativa. Entre las prácticas recomendadas figuran la oración constante ante el Sagrario, la devoción en la celebración litúrgica de la Misa y la meditación sobre la presencia continua de las divinas personas en el interior del alma.
Trayectoria y retos institucionales de la Obra de María
Este encuentro se suma a las diversas audiencias que la máxima autoridad de la Iglesia ha concedido a los integrantes del Movimiento de los Focolares, una institución fundada en 1943 que actualmente cuenta con una notable presencia internacional extendida a 182 países.
De acuerdo con las estadísticas oficiales de la organización, la comunidad agrupa a unos 110.000 miembros activos y moviliza aproximadamente a dos millones de simpatizantes en todo el mundo. Su reconocimiento oficial por parte de la Santa Sede data del año 1962, mientras que sus normas fundamentales recibieron el aval definitivo de los dicasterios vaticanos competentes en 1990.
No obstante el crecimiento y la expansión de su labor apostólica, la institución ha enfrentado momentos complejos en tiempos recientes a raíz de acusaciones por conductas indebidas. En el pasado se documentaron casos de abusos perpetrados por un exintegrante consagrado en territorio francés, situación que motivó a los directivos del movimiento a encargar una auditoría independiente a la firma británica GCPS Consulting.
Los resultados de dicha investigación exhaustiva, publicados oficialmente en el mes de marzo del año 2022, sacaron a la luz tanto agresiones de carácter sexual como diversas irregularidades relacionadas con el abuso de poder y de conciencia en el seno de la comunidad religiosa.








