El reencuentro histórico en Aquilea
Por primera vez en 700 años, la localidad italiana de Aquilea ha logrado reunir los tres fragmentos dispersos de un antiguo manuscrito del siglo VI. Este texto fue venerado durante la Edad Media bajo la creencia de que se trataba del Evangelio redactado de puño y letra por el propio San Marcos, quien funge como patrono de la región.
La población actual de este enclave apenas supera los 3.000 habitantes, pero su legado histórico como núcleo de expansión del cristianismo primitivo sigue latente. Tras el Edicto de Milán en el año 313, el territorio se consolidó como un puente cultural entre Oriente y Occidente, alcanzando el estatus de ciudad apostólica en el siglo V.
“Conservamos extraordinarios frescos medievales en la basílica que muestran a San Marcos llegando aquí para fundar la primera comunidad cristiana de la ciudad. Por eso creemos que realmente estuvo en Aquilea”, explica a EWTN Noticias la guía turística local, Anna Sairu.
De códice sagrado a objeto de veneración
El documento original, conocido como el Codex Forojuliensis o Evangeliario de Cividale, fue elaborado en caracteres unciales, una caligrafía reservada exclusivamente para los textos litúrgicos más solemnes. El volumen llegó a Aquilea en el siglo IX y su autenticidad quedó refrendada por el patriarca Teodemaro.
Sin embargo, entre los siglos XII y XIII, el cuadernillo correspondiente al Evangelio de Marcos fue separado del resto del tomo. Los folios se revistieron con una suntuosa cubierta de plata dorada, transformando el libro en una pieza de culto equiparable a un relicario.
“El Evangelio fue fragmentado cuando fue extraído del evangeliario que contenía los cuatro Evangelios y empezó a ser considerado un autógrafo del propio evangelista. Todo ello está vinculado a la tradición según la cual San Marcos evangelizó esta región de Italia, Aquilea y todo su territorio. En los siglos XII y XIII, el Evangelio de Marcos adquirió vida propia y pasó a ser considerado una reliquia extraordinaria”, señala Cristiano Tiussi, director de la Fundación Aquilea y comisario de la muestra.
La ambición imperial y el traslado a Praga
La fama del manuscrito trascendió las fronteras italianas. En 1354, el emperador Carlos IV de Luxemburgo visitó Aquilea en su trayecto hacia Roma y solicitó parte del preciado texto. Como resultado, dos de los siete cuadernos originales partieron hacia Praga para ser custodiados en la Catedral de San Vito.
“Tener una parte del Evangelio de San Marcos significaba poseer no solo una reliquia religiosa, sino también un símbolo de prestigio, legitimidad y poder”, subraya Tiussi sobre el valor político que ostentaban estas páginas en la Europa medieval.
Años más tarde, en 1420, las tropas de Venecia conquistaron Aquilea y reclamaron los fragmentos restantes para integrarlos junto a la tumba del evangelista en su basílica principal. Con este movimiento, el documento quedó repartido definitivamente entre Cividale del Friuli, Praga y Venecia, sufriendo graves daños por humedad en la laguna véneta.
Un registro histórico de nombres ilustres
Antes de su fragmentación, el manuscrito funcionó como un Liber Vitae o Libro de los Vivientes. En sus márgenes se registraron más de 1.500 nombres de personalidades, monarcas, peregrinos y benefactores que buscaban figurar en las oraciones de la comunidad monástica.
“Este es uno de los aspectos que hacen de este evangeliario algo excepcional. En Italia solo conocemos dos libri vitae de época carolingia. Este es uno de esos dos libros. Estas inscripciones, realizadas con una caligrafía distinta de la escritura uncial original, fueron en un primer momento simples anotaciones litúrgicas. Son notas litúrgicas escritas sobre el Evangelio entre los siglos VII y VIII, que indicaban qué pasajes debían leerse en determinados períodos del año o proporcionaban otras instrucciones para el uso litúrgico del libro”, detalla Luca Villa, co-comisario de la exposición.
Entre los firmantes destacan figuras como el emperador Luis II el Joven y emisarios del reino de Bulgaria, conformando un mapa de redes e intercambios culturales sin precedentes para la época.
Una narrativa europea unificada
La actual exposición temporal reúne por primera vez en siglos los fragmentos procedentes de la República Checa, Venecia y Friuli. Para la comisaria checa Martina Dlabajová, este reencuentro encarna el espíritu del continente.
“Lo hermoso es que nosotros, aun reconociendo que ha habido una historia distinta y un recorrido diferente para cada uno de estos fragmentos, al reunirlos ahora hemos elegido aceptar esa historia común. Por eso también, en el título de la exposición, hablamos de Siete siglos, tres fragmentos, un relato europeo, porque los tres fragmentos nunca dejaron de formar parte de una narración común, que es una narración europea”, afirma a EWTN Noticias.
La muestra, titulada El Evangelio de Marcos. Siete siglos. Tres fragmentos. Un relato europeo, permanecerá abierta hasta abril de 2027. No obstante, por motivos de conservación, los frágiles documentos originales únicamente podrán admirarse de forma presencial durante las primeras seis semanas de exhibición, antes de ser reemplazados por facsímiles digitales.








