El pontífice rechaza de forma categórica los conflictos religiosos
Durante un videomensaje difundido este martes, el papa León XIV alzó la voz para condenar de manera enérgica cualquier intento de justificar las hostilidades bajo preceptos divinos. La alocución se produjo en el marco de la conmemoración del cuadragésimo aniversario del Encuentro Internacional por la Paz, una cumbre de carácter global desarrollada en territorio italiano.
Ante líderes y creyentes congregados en la localidad italiana, el Obispo de Roma exclamó con firmeza: “No existe ninguna guerra santa ¡Sólo la paz es santa!”. Asimismo, el líder de la Iglesia católica enfatizó que “¡La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios!”, marcando una postura inflexible frente a la instrumentalización de la fe en contextos bélicos.
Cabe recordar que el sumo pontífice tenía previsto presidir los actos conmemorativos de manera presencial, pero debió suspender el desplazamiento debido a estrictas recomendaciones médicas. El jerarca católico continúa transitando su proceso de convalecencia tras someterse a una compleja cirugía pulmonar el pasado 13 de octubre, motivo por el cual la Santa Sede comunicó la cancelación oficial de su itinerario días antes del evento.
El legado de Juan Pablo II y la advertencia sobre la carrera armamentista
La tradición de este cónclave interreligioso se remonta al año 1986, cuando san Juan Pablo II convocó por primera vez a representantes de diversas confesiones para clamar por la concordia mundial en plena época de tensiones geopolíticas de la Guerra Fría.
En su reciente intervención, el actual pontífice advirtió sobre la peligrosa inclinación global hacia el armamentismo, calificándola como una afrenta directa al sacrificio de las generaciones pasadas. Citando textualmente documentos doctrinales, recordó que “la acumulación de armas es para muchos como una manera paradójica de apartar de la guerra a posibles adversarios”, lo cual termina por traicionar la memoria de los millones de seres humanos que perecieron en las devastadoras conflagraciones del siglo XX.
Frente al panorama internacional actual, marcado por dinámicas de dominio y confrontación, el sucesor de Pedro insistió en la urgencia de rescatar el legado de aquel histórico cónclave de 1986. En este sentido, recalcó que resulta indispensable promover un rechazo absoluto a la legitimación religiosa de los conflictos armados.
Un llamado permanente al diálogo y la concordia internacional
Desde el inicio de su pontificado en 2025, León XIV ha mantenido una línea discursiva constante de condena hacia cualquier manifestación violenta fundamentada en motivos religiosos. Ya durante su homilía dominical en los inicios de su gestión, el jerarca había advertido que el Creador “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”.
Haciendo mención a su reciente encíclica titulada Magnifica Humanitas, y en el marco del octavo centenario del fallecimiento de san Francisco de Asís, el papa instó a la comunidad internacional a perseverar en la construcción de puentes de entendimiento. Sostuvo que el compromiso de los líderes espirituales debe centrarse en sustituir la retórica de la soberbia por canales de negociación y comprensión mutua.
El mensaje concluyó con una plegaria colectiva para alcanzar la estabilidad global y una exhortación a mantenerse firmes en el compromiso evangélico: “¡Que nuestras oraciones obtengan de Dios la paz tan deseada para todos los países del mundo! Que Él haga de nosotros instrumentos desarmados de su paz. ‘Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios’”.








