23 agosto, 2026

El Papa León XIV en el Vaticano. Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.

Durante su mensaje dominical posterior al rezo del Ángelus correspondiente al vigésimo domingo del tiempo ordinario, el Papa León XIV manifestó su profunda inquietud ante el incremento de casos y la fatalidad generada por la propagación del virus del ébola en territorio congoleño.

Fue el pasado 17 de mayo cuando la Organización Mundial de la Salud catalogó oficialmente este nuevo brote detectado en la República Democrática del Congo y Uganda bajo la categoría de emergencia sanitaria global. Esta decisión se tomó fundamentándose en el acelerado incremento de los contagios, su expansión hacia naciones vecinas y las dudas persistentes sobre el alcance real de la epidemia.

Posteriormente, un reporte emitido por la Organización de las Naciones Unidas el 21 de agosto confirmó que el panorama sanitario continúa deteriorándose de manera crítica. El documento oficial detalla que 2.500 personas han perdido la vida durante el último trimestre, registrándose la alarmante cifra de que la mitad de esos decesos ocurrieron en el transcurso de los últimos 20 días.

Ante este escenario devastador, el máximo representante de la Iglesia católica exhortó a los gobiernos y organismos internacionales a implementar urgentemente una estrategia coordinada. El Sumo Pontífice animó a la comunidad internacional a “dar una respuesta con un plan preventivo, que involucre a las comunidades locales, para salvar muchas vidas humanas”.

Tragedias en la minería de la República Centroafricana y recuerdo de sismos en Italia

Además de la emergencia sanitaria en África central, el Obispo de Roma dedicó un espacio de su discurso desde la residencia de Castel Gandolfo para expresar su solidaridad con los afectados por otros trágicos sucesos recientes en el ámbito internacional.

El líder vaticano lamentó profundamente el derrumbe registrado el 18 de agosto en los yacimientos auríferos de Zamboyé, en la República Centroafricana. De acuerdo con reportes de agencias internacionales como Associated Press, este desastre provocó la muerte de más de un centenar de personas.

Frente a esta catástrofe laboral y humanitaria, el Papa rogó que “el Señor acoja a cuantos han perdido la vida y sostenga el compromiso por la garantía de seguridad y legalidad de los yacimientos mineros”.

Asimismo, el Pontífice trajo a la memoria el décimo aniversario del devastador terremoto que sacudió la zona céntrica de la península itálica el 24 de agosto, afectando de manera drástica a las regiones de Lacio, Umbría y Las Marcas.

Al recordar a las víctimas mortales, a sus familias y a los sobrevivientes que aún lidian con las secuelas, el Papa León XIV deseó que “la fe y la solidaridad continúen sosteniendo las obras de reconstrucción”.

Nuevos