2 noviembre, 2026

El pontífice aboga para que la salida de civiles en Jersón sirva de puente hacia el entendimiento

Durante su habitual mensaje dominical tras la plegaria mariana, el máximo representante de la Iglesia católica valoró positivamente la reciente misión de carácter humanitario que facilitó la salida de numerosos residentes atrapados en la localidad ucraniana de Oleskhy, situada en la provincia de Jersón. El jerarca vaticano confía en que este avance sirva para consolidar las vías de negociación entre los actores involucrados en el conflicto armado.

“Deseo que la colaboración entre las partes que ha hecho posible este debido gesto de humanidad haga crecer la voluntad de diálogo y conduzca a nuevas iniciativas concretas de paz”, declaró el pontífice al referirse al pacto que permitió el retorno de ciudadanos que padecían una severa emergencia asistencial, caracterizada por la escasez de fármacos y víveres bajo el dominio militar establecido desde 2022.

Un complejo corredor de traslado

Dicha intervención fue factible gracias a un entendimiento sobre cese de hostilidades y evacuaciones concretado el pasado 23 de octubre, el cual contó con la mediación diplomática de Estados Unidos. Como consecuencia directa de este pacto, una gran cantidad de personas desplazadas logró retornar a territorios administrados por el gobierno de Kiev.

Debido a la cercanía de la línea defensiva y a los obstáculos geográficos que impone el río Dniéper en esa zona, los ciudadanos no pudieron atravesar de forma directa hacia el sector ucraniano. En su lugar, debieron recorrer un itinerario alternativo a través de la Federación Rusa y Bielorrusia.

El convoy inicial se desplazó rumbo a la ciudad rusa de Anapa. Posteriormente, aquellos que optaron por regresar a su país de origen abordaron un enlace aéreo hacia Gómel, en territorio bielorruso, para finalmente cruzar el límite territorial hacia la región ucraniana de Chernígov.

Solidaridad eclesial en terreno ucraniano

Paralelamente al retorno de los desplazados, concluyó la misión pastoral liderada por monseñor Luis Marín de San Martín, quien encabeza el Dicasterio para el Servicio de la Caridad. En representación del Vaticano, el enviado recorrió cerca de 2.800 kilómetros para llevar asistencia y cercanía a una ciudadanía castigada por más de cuatro años y medio de confrontación bélica, acompañado por el nuncio apostólico Visvaldas Kulbokas.

Durante su recorrido por enclaves como Kiev, Zaporiyia y Poltava, la delegación eclesiástica mantuvo encuentros con familias afectadas y con representantes de organizaciones caritativas locales que sostienen redes de apoyo comunitario. A cada una de las 12 entidades visitadas se les entregó una aportación económica enviada por la Santa Sede para respaldar la atención a los sectores más desprotegidos.

Nuevos beatos y atención al deporte juvenil

En otro orden de temas, el obispo de Roma recordó la proclamación como beatos celebrada en Georgia, Estados Unidos, en honor a Pedro de Corpa y cuatro compañeros franciscanos que perdieron la vida a causa de su fe en el año 1597. De igual modo, instó a encomendarse a la intercesión de estos religiosos en favor de quienes propagan el mensaje cristiano por el mundo.

Dakar 2026 como faro de concordia

Hacia el tramo final de su intervención, el líder católico dirigió su mirada hacia los Juegos Olímpicos de la Juventud que arrancaron en la capital de Senegal, subrayando la trascendencia de este acontecimiento.

“Es el primer acontecimiento olímpico organizado en el continente africano”, puntualizó el jerarca, valorando positivamente las actividades formativas y culturales integradas en el certamen deportivo como una muestra de concordia impulsada desde la juventud global.

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