20 agosto, 2026

Mons. Gustavo García-Siller, MSpS, Arzobispo de San Antonio, Texas (Estados Unidos). | Crédito: Arquidiócesis de San Antonio.

Sanción severa en la arquidiócesis estadounidense

La jerarquía eclesiástica en Texas ha tomado una medida disciplinaria drástica contra un miembro de su presbiterio. El arzobispo de San Antonio, Mons. Gustavo García-Siller, oficializó la destitución absoluta del estado clerical y la declaración de culpabilidad por el delito de cisma en contra de John Mary Foster, quien formaba parte de la jurisdicción desde el año 2009.

De acuerdo con la información divulgada por la arquidiócesis, el proceso disciplinario se desencadenó luego de que el religioso adoptara posturas públicas de abierta confrontación con la máxima autoridad de la Iglesia católica. Específicamente, los reportes señalan que el clérigo se refirió en reiteradas ocasiones al Papa Francisco y al Papa León XIV utilizando el término de “usurpadores”, difundiendo además supuestas revelaciones divinas obtenidas por un colaborador de la Mission of Divine Mercy —organización que él mismo lideraba— en las cuales se aseguraba que el pontífice actual carecía de legitimidad.

Proceso judicial canónico y sentencia definitiva

Ante la negativa del sacerdote de acatar las solicitudes formales de rectificación y los constantes llamados al arrepentimiento formulados por su superior eclesiástico, el caso escaló formalmente dentro del sistema judicial de la institución. Las autoridades pertinentes establecieron un tribunal compuesto por expertos en derecho canónico, el cual contó con la autorización del Dicasterio para la Doctrina de la Fe para iniciar las investigaciones el 10 de abril de 2025.

Durante un periodo superior a un año, la instancia judicial evaluó exhaustivamente un volumen considerable de evidencias que incluyeron registros de homilías, declaraciones públicas, prácticas litúrgicas y testimonios presenciales. Se constató que el religioso persistía en la celebración de la Eucaristía omitiendo deliberadamente las menciones obligatorias a los pontífices en la Plegaria Eucarística.

Como resultado de las pesquisas, el tribunal emitió un fallo definitivo el 20 de abril de 2026, determinando la excomunión latae sententiae y la dimisión definitiva del estado clerical para John Mary Foster, quien optó por no ejercer su derecho de apelación establecido en las normativas eclesiásticas.

Advertencia institucional y llamado a los fieles

Tras confirmarse la resolución, el arzobispo emitió una profunda reflexión pastoral sobre la naturaleza de la comunión dentro del catolicismo, subrayando que la ruptura con el Obispo de Roma desvincula automáticamente a cualquier persona de la estructura universal de la Iglesia.

“Ser católico significa estar en comunión con el Papa —obispo de Roma y sucesor de San Pedro— y con el colegio de los obispos que está en comunión con él”, escribió Mons. García-Siller, añadiendo que los movimientos separatistas motivados por liderazgos carismáticos o interpretaciones erróneas invariablemente conducen a la fragmentación comunitaria.

El prelado enfatizó que, pese a las restricciones canónicas impuestas que le prohíben la administración de sacramentos y la realización de actos públicos de culto, el sancionado ha continuado realizando celebraciones litúrgicas de manera irregular. Por este motivo, la arquidiócesis emitió una directriz estricta prohibiendo a los fieles participar en cualquier evento litúrgico organizado por el ex sacerdote o vinculado a la Mission of Divine Mercy ubicada en Canyon Lake.

Asimismo, las autoridades eclesiásticas exhortaron a la comunidad católica a retirar cualquier tipo de apoyo financiero dirigido a estas actividades y mantuvieron una invitación abierta a la oración constante por la reconciliación y el retorno del clérigo destituido a la plena comunión con la Iglesia.

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