Una respuesta de fe en todo el país
Tras conocerse la delicada noticia sobre la salud del Pontífice estadounidense, comunidades de católicos que asisten habitualmente a las celebraciones eucarísticas en diferentes regiones de Estados Unidos han respondido organizando cadenas de oración y momentos de adoración. La intervención quirúrgica practicada en el Hospital Gemelli de Roma, donde se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho al Santo Padre, ha generado una profunda movilización espiritual entre los fieles que buscan su pronta sanación.
El Vaticano informó que los análisis de laboratorio practicados al tejido extirpado confirmaron la presencia de adenocarcinoma, un tipo de cáncer de células glandulares. Ante esta situación, templos y parroquias de diversas ciudades han incorporado de manera especial las intenciones por el líder católico dentro de sus liturgias cotidianas y momentos de recogimiento personal.
Testimonios y devoción desde la capital
En Washington D.C., varios ciudadanos decidieron modificar sus rutinas diarias para acudir a los santuarios locales. Entre ellos se encuentra Luke Holian, de 53 años, quien relató su visita matutina al Santuario del Santísimo Sacramento para encomendar la salud del líder de la Iglesia católica.
“Dejé a mi hija en la escuela y luego suelo ir a trabajar, pero decidí venir a la adoración para estar con Jesús y pedirle protección y sanación para el Papa”, expresó Holian, residente de Chevy Chase, Maryland, quien añadió que junto a su familia rezará el Rosario durante la noche.
Por su parte, el párroco del recinto, monseñor Robert Panke, exhortó a la congregación a mantener presente al jerarca durante las homilías. “Como saben, nuestro Santo Padre es nuestro padre. Debemos amarlo, seguirlo y apoyarlo”, indicó Panke, agregando que, aunque no se le puede preparar un alimento en persona, la oración representa el mejor auxilio posible.
Asimismo, fieles como Michael Hotka, de 73 años, destacaron el impacto personal que genera la noticia, compartiendo además que su propia familia atraviesa circunstancias médicas similares relacionadas con afecciones pulmonares. “Es un Papa nuevo. Es un gran Papa. La gente lo quiere y deseamos que goce de buena salud y esté con nosotros por mucho tiempo”, afirmó Hotka.
Repercusiones en distintas diócesis
La preocupación y el deseo de unirse en plegarias se repiten en comunidades de Virginia, Nueva Jersey, Connecticut e Indiana. En la parroquia de Santa Brígida de Suecia, ubicada en Cheshire, numerosos asistentes expresaron su sorpresa y renovaron su compromiso espiritual. Maryalyce Lee, feligresa del lugar, aseguró que continuará con sus prácticas devocionales cotidianas hasta constatar el buen estado de salud del Pontífice.
“Rezaré el Rosario todos los días hasta que sepa que está bien”, manifestó Lee, utilizando un objeto bendecido entregado previamente por su hija, una religiosa consagrada que presta servicio en el Vaticano.
Desde South Bend, Indiana, el diácono James M. Summers Jr. reflexionó sobre cómo este acontecimiento ha servido también para educar a las nuevas generaciones en la práctica de la oración comunitaria. En la misma localidad, Ann Greer, de 71 años, comentó que sus peticiones habituales posteriores a la Comunión han adquirido un sentido mucho más específico tras enterarse del diagnóstico médico.
“Así que solo rezo para que podamos tener muchos años más del Papa León”, concluyó la feligresa, reflejando el sentir generalizado de millones de creyentes que aguardan con esperanza noticias alentadoras desde Roma sobre la evolución clínica del jerarca.








