Desde el hospital, el papa León XIV envía un mensaje a una conferencia en el Vaticano
Mientras avanza en su proceso de convalecencia en territorio romano tras someterse a una intervención quirúrgica por cáncer de pulmón, el máximo representante de la Iglesia católica se hizo presente de manera epistolar en un importante simposio internacional organizado en la Santa Sede.
El pontífice se dirigió formalmente a los numerosos sacerdotes y fieles laicos congregados en la capital italiana para conmemorar el décimo aniversario de la exhortación apostólica centrada en la pastoral familiar. En su misiva, fechada el 14 de octubre de 2026, expresó su pesar por la imposibilidad física de compartir las jornadas de debate.
Agradecimiento y llamado a la cercanía eclesial
En el texto compartido con los asistentes, el obispo de Roma manifestó su profundo reconocimiento por el esfuerzo colectivo desplegado durante las sesiones de trabajo. Asimismo, destacó que el intercambio de vivencias y la escucha mutua constituyen un valioso legado espiritual para toda la institución.
“Como saben, no he podido estar entre ustedes durante estos días”, escribió el Papa León XIV en su mensaje, añadiendo: “Les agradezco sinceramente sus oraciones y el trabajo que han realizado juntos. Compartir sus experiencias y escuchar con atención es, sin duda, un don para toda la Iglesia”.
El evento, titulado oficialmente “10 años después de Amoris Laetitia: Proclamando el Evangelio con las familias hoy”, sirvió para evaluar el impacto de este documento en el tejido eclesial contemporáneo y reflexionar sobre vías más efectivas para integrar a los hogares en la labor pastoral de las diócesis.
Petición de intercesión y proyección pastoral
Antes de concluir sus palabras, el líder católico encomendó a los participantes a la protección de la Sagrada Familia y reiteró una solicitud constante desde su internación médica: “Encomendando a cada uno de ustedes a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, les pido, por favor, que recen por mí, como yo rezo por ustedes”.
Del mismo modo, instó a los delegados eclesiásticos a trasladar las conclusiones del congreso hasta sus respectivas conferencias episcopales y jurisdicciones locales, promoviendo de este modo una evangelización activa y continua orientada hacia los núcleos familiares.
La homilía central y el mensaje sobre las familias heridas
Los actos de clausura culminaron con una solemne eucaristía celebrada en la Plaza de San Pedro. Debido a su estado de salud, el pontífice delegó la presidencia de la liturgia en el cardenal Luis Antonio Tagle, recientemente designado como nuevo decano del Colegio Cardenalicio, quien se encargó de proclamar la homilía redactada previamente por el Santo Padre.
Durante la lectura del sermón papal, se enfatizó la relevancia fundamental del núcleo doméstico en la sociedad actual: “El mundo no tiene futuro sin familias fuertes, abiertas al don de los hijos y atentas a su educación y crecimiento”.
Igualmente, el texto litúrgico abogó por una actitud pastoral fundamentada en la misericordia y la acogida, instando tanto a las comunidades parroquiales como a los propios parientes a brindar soporte a quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad o rupturas afectivas, priorizando el acompañamiento por encima de cualquier reproche.
“Quienes sean más vulnerables o atraviesen circunstancias difíciles y momentos de crisis, también encontrarán apoyo y aliento, rodeados de afecto y protegidos de juicios y prejuicios. Recordemos que, por muy herida que esté la familia, siempre puede crecer a partir del amor”, concluyó el purpurado al transmitir las reflexiones del Papa.








