Iglesia católica en Venezuela advierte sobre una crisis estructural profunda y llama a la reconstrucción nacional
Tras concluir su 76° Asamblea Ordinaria Plenaria, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) hizo público un riguroso balance sobre el panorama actual del país mediante la exhortación pastoral titulada Señor, en tu luz vemos la luz. Durante el encuentro, los jerarcas católicos analizaron las múltiples facetas de la emergencia nacional, abarcando desde el colapso financiero hasta la fractura institucional que impacta directamente en la calidad de vida de la población.
Radiografía de una emergencia multidimensional
El episcopado definió este periodo como “una de las etapas más complejas de su historia”, marcada por un empobrecimiento generalizado y una constante vulneración de los derechos fundamentales. Entre los puntos más críticos señalados por la jerarquía eclesiástica destacan la violencia tanto interna como en las fronteras, la lentitud en los procesos judiciales que perjudica a los detenidos por motivos políticos y el abandono sistemático de las estructuras públicas.
Asimismo, los obispos advirtieron sobre la “trágica y profunda crisis estructural” que atraviesa el sistema educativo nacional. Esta situación se ve agravada por los “paupérrimos sueldos” que perciben los profesores, la precariedad de las instalaciones escolares y los elevados índices de abandono escolar. En el plano sanitario, denunciaron la “vulneración del derecho a la salud”, exigiendo al Ejecutivo la implementación de políticas públicas que resulten “eficientes y justas” para todos los sectores.
La pérdida sostenida del poder adquisitivo y el “gravísimo problema del sistema eléctrico” completan un diagnóstico económico desalentador. Los prelados manifestaron su inquietud ante el hecho de que el control financiero aplicado a los ingresos petroleros no se traduzca en beneficios reales para el “bien común”, priorizando en su lugar dinámicas de “lucro desmedido o la especulación” que golpean a las familias más desprotegidas.
En el terreno político, la CEV lamentó que la polarización y la fragilidad institucional sigan profundizándose, por lo que insistieron en la imperiosa necesidad de garantizar “elecciones libres y transparentes” respaldadas por el pleno respeto a los derechos ciudadanos.
Brotes de optimismo frente al deterioro social
A pesar de la gravedad de la coyuntura, el cuerpo episcopal rechazó caer en el pesimismo estéril. Identificaron ciertos “signos de esperanza” ocurridos en meses recientes, tales como excarcelaciones de presos políticos, mayores márgenes para la libertad de expresión y una reactivación paulatina de la industria de hidrocarburos.
El tejido social y familiar continúa sufriendo estragos, reflejados en la “desesperanza juvenil y la desatención de los adultos mayores”, problemáticas que se vieron agudizadas tras los sismos registrados en el mes de junio. Ante esto, la Iglesia reconoció la labor solidaria de la ciudadanía y de redes de asistencia como Cáritas, al tiempo que exigió una rigurosa revisión en los estándares de construcción para prevenir futuras tragedias.
Propuestas pastorales y líneas de acción
Frente a este escenario, la institución eclesiástica convocó a “todos los hombres y mujeres de buena voluntad” a sumarse a un conjunto de directrices orientadas a la transformación social. Entre ellas destaca la exigencia de integrar la defensa de la vida y los derechos humanos en cualquier iniciativa pública, social o económica, ofreciendo además respaldo jurídico y psicológico a los afectados.
Los obispos instaron a los actores políticos a dejar atrás la polarización mediante un “acuerdo nacional cimentado en la verdad, el perdón, la justicia y la reconciliación”, y solicitaron la anulación de normativas que obstaculizan la labor de las organizaciones no gubernamentales.
Como parte de las soluciones locales, la CEV propuso habilitar espacios de diálogo dentro de las parroquias y fomentar la participación activa de los laicos en la esfera pública. Paralelamente, reclamaron un “pacto educativo nacional” y la potenciación de las iniciativas caritativas, promoviendo jornadas de oración en todo el país durante el Año Jubilar Coromotano.
“Como seguidores de Jesús de Nazaret renovamos nuestro llamado a no desfallecer. Convocamos a todos los venezolanos a sumarnos en un gran plan de reconstrucción nacional: un camino integrador, democrático y ético que nos encamine hacia la paz duradera”, concluye el mensaje episcopal.
Para consultar el texto íntegro de la exhortación pastoral emitida por la jerarquía católica, puede acceder a este enlace.








