En un gesto histórico de hermandad y consuelo mutuo, el presidente del episcopado colombiano, monseñor Francisco Javier Múnera, emprendió una visita pastoral a territorio venezolano. De acuerdo con la información difundida por la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), el desplazamiento tiene como finalidad primordial unificar las estrategias pastorales y de asistencia social entre ambas naciones, golpeadas recientemente por desastres naturales de gran magnitud que han dejado profundas huellas en sus poblaciones.
Las estadísticas oficiales reflejan la gravedad de la crisis humanitaria y social provocada por los movimientos telúricos en la región. El sismo registrado el lunes 10 de agosto en Colombia cobró la vida de 285 personas y dejó a 379 desaparecidos, según los reportes gubernamentales. Por su parte, la catástrofe telúrica que sacudió a Venezuela el 24 de junio dejó un saldo devastador estimado en más de 6.000 fallecidos y decenas de miles de personas desaparecidas, de acuerdo con las proyecciones emitidas por diversas organizaciones independientes.
Al respecto, la institución eclesiástica venezolana destacó mediante una publicación oficial junto a una fotografía que reúne a monseñor Múnera con el presidente de la CEV, monseñor Jesús González de Zárate, que “el propósito central de este histórico encuentro es hermanar las labores pastorales y de asistencia social de ambas naciones, uniendo esfuerzos y experiencias tras los recientes eventos sísmicos que han afectado tanto a Venezuela como a Colombia”.
Asimismo, el comunicado institucional enfatizó que “esta visita reafirma que la fe trasciende fronteras y que la Iglesia Católica camina junta en la oración, el apoyo mutuo y la solidaridad con los más vulnerables”.
La delegación colombiana que acompaña al también arzobispo de Cartagena está integrada por el padre Nelson Enrique Ortíz, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social–Cáritas Colombiana, y por el padre Raúl Ortíz Toro, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Una misión de fe fundamentada en el dolor compartido
Durante su intervención, el prelado colombiano explicó que el desplazamiento ya se encontraba planificado desde el momento en que se conocieron las primeras noticias sobre el desastre natural en Venezuela. “Nuestra visita estaba ya programada, prevista, inmediatamente después que nos enteramos de los acontecimientos dolorosos del sismo del 24 de junio, que afectó a gran parte del territorio venezolano”, declaró.
Igualmente, añadió que “sentíamos la necesidad y el deseo de compartir con la Iglesia que camina en Venezuela y con el pueblo venezolano, los sentimientos de solidaridad de parte del pueblo colombiano de nuestra Iglesia”.
Monseñor Múnera indicó que la visita busca “compartir juntos nuestros sufrimientos” frente a las emergencias recientes, al tiempo que destacó la importancia de fomentar la esperanza y “estrechar vínculos de solidaridad, de comunión” entre ambas comunidades eclesiales vecinas.
“Es una oportunidad muy linda para nosotros unirnos y conocer lo que la Iglesia está haciendo para acompañar a su pueblo en esta querida nación hermana”, concluyó el líder católico.
Para cerrar la jornada de reflexión y acercamiento, los obispos venezolanos elevaron plegarias pidiendo la intercesión de la Santísima Virgen, bajo las advocaciones de Chiquinquirá y Coromoto, para que “bendiga este camino de cooperación y fraternidad” entre ambas naciones.








